
José Hermans, de 79 años, toma desde hace más de 20 años el medicamento Apocard para suprimir sus trastornos del ritmo cardíaco. “Me doy cuenta de que si me olvido de tomarlo, lo siento. Realmente los necesito”, explica en un informe de VTM NIEUWS.
A José le quedan ahora unas dos semanas de existencias y espera poder comprar una caja nueva en la farmacia, pero en este momento hay una escasez importante de Apocard. El medicamento ya no está disponible en casi ninguna farmacia.
“Hace meses que hay problemas”, responde el farmacéutico Tom Smeets. “A veces algo llega, otras veces no. Hay estrés inmediato por la próxima entrega”.
A veces es tan malo que Tom tiene que pedir a sus propios clientes que intercambien tiras de pastillas entre sí. “Las personas mayores se iban de vacaciones y nunca me atrevería a dejar que se fueran sin ese medicamento”, explica Tom. Por eso comprobó qué clientes estaban usando el medicamento y los llamó para preguntarles si podían prescindir de algunas tiras de pastillas.
Además, las personas que no pueden vivir sin Apocard intentan solucionar ellos mismos el problema de las existencias adquiriendo una caja extra.

