
Criado en Génova, se hizo grande en Rusia. Después de una primera (complicada) aventura en Verona, regresa a Italia, a la corte de Galliani.
De Rusia a Hollywood. Porque esta Serie A es como el cine, tiene lentejuelas, lentejuelas, luces, colores. Salvatore Bocchetti está en su nuevo espectáculo truman: el banquillo de Monza. Y tenga la seguridad de que no le faltarán ganas. Tenemos la evidencia. Hace varios años, redwhite.ru pidió a sus fans que enviaran una lista de preguntas para Bocchetti. La intención era comprender qué había llevado a un jugador a abandonar Italia, el fútbol made in Italy, el verdadero y original. Nadie, afirmó el periodista, “ha tenido nunca tantas preguntas: si tuviera que responderlas todas, hablaríamos durante horas”. Bocchetti, un napolitano de Secondigliano que no podía estar más abrigado, se limitó a decir que era una ocasión y que el gran frío no le asustaba. Era 2010, había dejado Génova para ir al Rubin. “Obviamente mi país de origen es Italia. Pero tengo una esposa rusa, nació mi hijo, entonces, ¿cuál es el problema? Su país se ha convertido en mi segundo hogar, es la verdad”. Las experiencias te moldean. Lo mismo hicieron los nueve años transcurridos entre Kazán y Moscú, en lo que resultó ser un auténtico campo de entrenamiento para Bocchetti. Hoy, a sus 38 años y con una carrera a sus espaldas, tendrá su segunda oportunidad como entrenador en la máxima liga italiana.

