
Las fuertes ráfagas de viento darán a la Nochevieja un carácter turbulento, lo que plantea riesgos para las personas que encienden fuegos artificiales y para los transeúntes. Según Martijntje Bakker, director de VeiligheidNL, la gente debería pensar detenidamente si es prudente empezar a rodar en estas circunstancias. “Con tanto viento, los fuegos artificiales pueden hacer movimientos extraños”.
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