El médico y presentador **Jimmy Mohamed** comenzó su aventura en el famoso programa **Fort Boyard** de manera impresionante. No solo logró escalar la fortaleza con gran habilidad, sino que también superó la primera **prueba** del padre Fouras al resolver su enigma en menos de cinco segundos. Esto abrió las puertas del fortín y permitió que su equipo se lanzara a la aventura.
Las **reglas del juego** no han cambiado: conseguir 7 claves en un tiempo limitado para acceder a la **Sala del Tesoro**. En este nuevo episodio de la 36.ª edición, que marca el final de la trayectoria de **Olivier Minne** tras veintitrés años como presentador, se reunió a un destacable elenco. Entre ellos, **Stéphane Bern**, el conocido **experto en patrimonio**, la humorista **Marie s’infiltre**, el antiguo nadador **Frédérick Bousquet**, y el presentar de “Slam”, **Théo Curin**. También estuvo la periodista **Virginie Sainsily**, todos listos para vivir esta emocionante aventura.
« ¡Eres nuestro eslabón fuerte! »
A pesar de un inicio prometedor, la jornada se tornó complicada para **Jimmy Mohamed**. Tras la victoria de sus compañeros en la prueba del **Rey del Silencio**, donde debían completar tres desafíos en completo silencio, el padre Fouras le asignó la prueba de **L’Horlogerie**. “Porque los médicos siempre llegan tarde”, bromeó el presentador mientras sus compañeros lo animaban con “¡Jimmy, Jimmy, Jimmy!”.
En la sala donde entró, había siete **relojes** en la pared, pero solo uno contenía la clave. Para obtenerla, debía detener las agujas de cada reloj a tiempo. Solo así podría pasar a la siguiente marca. Más complicado aún, para llegar a los relojes, se encontraba una **estructura giratoria** que hacía el desafío aún más complicado.
Una prueba compleja
No obstante, el ánimo de **Jimmy** era contagioso. Demostró agilidad y logró detener dos agujas con gran destreza. Pero, a medida que avanzaba el tiempo, como reveló **Le Parisien**, se produjo una caída tras dieciocho minutos de transmisión. La adrenalina estaba al máximo y la presión, palpable, hacía evocar la emoción de una competencia deportiva.
Sin embargo, a pesar de la caída, el médico no se rindió. Se levantó rápidamente, impulsado por los gritos de ánimo de sus compañeros, y continuó bloqueando las agujas de los relojes. Se notaba su empeño: logró la tercera, la cuarta, la quinta, y la sexta aguja. ¡Solo quedaba una!
Visaje tenso, pero clave en mano
Sin embargo, hizo falta un nuevo intento en el enfoque de la séptima aguja y **cayó nuevamente** en la estructura giratoria, sujetándose la **muñeca** con evidentes gestos de dolor. A pesar de salir del campo de visión de la cámara, sus amigos le ofrecieron ánimo, “¡tú puedes, tú puedes!”, lo alentó **Marie**.
A pesar de los obstáculos, **Jimmy** finalmente salió de la sala, visiblemente **estresado** pero con la clave en sus manos. Su equipo estalló en vítores por su hazaña, aunque él parecía preocupado por la lesión. Mientras sonreía, avisó que había sufrido una ligera **esguince** y que debía visitar la **enfermería**. La jornada aún tenía mucho por ofrecer, y todos se preguntaban: ¿volverá el médico a la competencia?
