
Bajo la guía de los residentes y jardineros locales Wannes Ureel y un grupo de voluntarios, el parque existente recibió un nuevo destino. Durante las tardes de trabajo, jóvenes y mayores ayudaron con la construcción. “Estamos orgullosos del primer parque de alimentos urbanos en Bélgica, desde y para el vecindario, donde las frutas se cosecharán literal y figurativamente”, dice Ureel.
En el futuro, los árboles recibirán tableros de información y se organizarán talleres en la poda y el procesamiento de desechos de poda. De esta manera, el parque no solo sigue siendo un lugar para jardinería, sino también para compartir conocimientos y habilidades.
