
Están acostumbrados a las películas de catástrofes de Hollywood, pero la devastadora catástrofe que actualmente azota a Los Ángeles nunca antes se había visto, según los flamencos de la zona del desastre. Michael (57) testifica cómo se abrió camino entre villas en llamas en busca de la casa de su tío Rudy (91), que quedó completamente reducida a cenizas. “Como no quería irse, lo sacaron a rastras de su casa. Esa fue su suerte”.
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