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Los miembros de la misión Crew-11, los astronautas de la NASA Mike Fincke y Zena Cardman, el 1 de agosto de 2025.
El incidente en la Estación Espacial Internacional (ISS)
Durante una cena con sus compañeros a bordo de la ISS, el astronauta Mike Fincke, en aparente buena salud, sufrió un episodio de afasia súbita que lo incapacitaría para hablar durante unos veinte minutos. Este sorprendente incidente ocurrió el 7 de enero y resultó en la primera evacuación médica de la historia en la estación.
Reacción del equipo
Cuando Fincke comenzó a tener problemas de comunicación, el equipo inmediato se percató de que algo no estaba bien. Se activó una alerta y se contactó a los médicos en Tierra, conscientes de que cada segundo era crítico, a pesar de estar a 400 kilómetros de altura.
Utilizando el echógrafo disponible en la estación, el equipo comenzó a realizar exámenes preliminares. Fincke describió el ambiente a su alrededor: “Era como si todos estuvieran en su puesto en cuestión de segundos”. Las primeras hipótesis más alarmantes, como un colapso o un ataque cardíaco, fueron descartadas rápidamente.
Decisión de evacuación
Aunque la afasia se disipó tan repentinamente como apareció, la NASA determinó que el incidente justificaba el regreso anticipado de la misión. El equipo Crew-11 fue repatriado el 15 de enero, más de un mes antes de lo previsto originalmente.
Al llegar a la Tierra, Fincke lucía sonriente y en buen estado de salud, lo que sorprendió a todos. “Me sentía completamente bien, así que fue una sorpresa para todos”, afirmó el astronauta.
El enigma médico
Desde su regreso, los médicos han llevado a cabo múltiples análisis sin encontrar resultados concluyentes. No se identificó ningún problema cardíaco ni signos de un accidente cerebrovascular. El misterio continúa sin explicación.
Posibles causas y estudios futuros
Una posible línea de investigación que se está considerando son los efectos del espacio en el cuerpo humano. Fincke ha acumulado un total de 549 días en misiones espaciales, una exposición que podría afectar facultades neurológicas a largo plazo. Sin embargo, por ahora, no hay pruebas concretas que lo respalden.
Actualmente, la agencia espacial está revisando los datos médicos de otros astronautas para identificar si este tipo de incidentes ha ocurrido previamente.



