
Al menos 2.000 edificios escolares flamencos no son seguros para el amianto, según cifras de la empresa de residuos OVAM, a la que tuvo acceso exclusivo el centro de investigación HLN. Esto significa que no sólo hay amianto presente, sino que también existe un posible peligro para la salud. Los consejos escolares están preocupados, pero a menudo disponen de muy pocos recursos. ¿Qué tan serios son esos problemas? ¿Deberían preocuparse los padres? ¿Y qué hace la política?
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