El **ministro de Economía**, Roland Lescure, ha expresado su preocupación sobre la “sorciería fiscal” que se está implementando en el marco de la revisión del **presupuesto 2026** en la Asamblea Nacional. En una entrevista con La Tribune Dimanche, el ministro criticó las medidas “inoperantes” aprobadas por los diputados, que buscan principalmente aumentar la carga fiscal sobre las empresas.
Lescure ha abogado por un **presupuesto de compromiso** que busque un **equilibrio** entre la **rigorosa gestión presupuestaria** y la **estabilidad política**. Sin embargo, advierte que “todo no es aceptable”. Destacó que se han aprobado medidas que parecen absurdas, haciendo hincapié en una **nueva tasa** sobre los **beneficios de las multinacionales**, a la que calificó de “inapplicable”. Esta situación la considera como “sorciería fiscal”.
“Podemos teóricamente decidir exportar nuestro **problema de déficit** y querer hacer que el mundo entero lo pague. Pero en la práctica, eso simplemente no es posible. (…) A aquellos que dicen ‘tendremos 30 mil millones de euros en **ingresos mágicos**’, les respondo: ‘Tendremos 30 mil millones de problemas mágicos'”, añadió.
“No brinden las empresas”
En relación con el **pacto Dutreil**, un mecanismo que permite aliviar la carga fiscal en las transmisiones familiares de empresas, el ministro Lescure instó a no “brindar las empresas francesas”.
“El pacto Dutreil es una herramienta esencial para la **preservación del capitalismo familiar** en Francia. Es útil. Pero, ¿podemos corregir, aquí y allá, algunos excesos que son señalados por algunos? ¡Examinémoslo! Sin embargo, si el resultado de lo que se vote en la Asamblea lleva a regalar las empresas francesas, estaríamos disparándonos en el pie”, expresó.
Esta cláusula fiscal será debatida en la Asamblea Nacional y es criticada por el **Partido Socialista**, que la considera un mecanismo para disminuir los **derechos de sucesión** en herencias. Se estima que podría resultar en una pérdida de ingresos fiscales de **5,5 mil millones de euros** en 2024, según un informe de **Le Monde**, que ha tenido acceso a la síntesis de un informe en curso de la **Cour des comptes**.
A partir de un cálculo realizado por la **ministra de Cuentas Públicas**, Amélie de Montchalin, se indica que las medidas aprobadas hasta la fecha han incrementado la tasa de **cargas fiscales** al 45,1% del **producto interior bruto (PIB)**, lo que es más elevado que en 2013, cuando se encontraba al 44,8%. Esto no incluye el **impuesto sobre la fortuna improductiva** que se votó el viernes pasado, cuyo impacto aún no ha sido cuantificado.
Implicaciones del enfoque fiscal
Las declaraciones de Lescure subrayan el dilema al que se enfrenta el gobierno: por un lado, la necesidad de **financiar el déficit** y, por otro, el riesgo de asfixiar el tejido empresarial. En este contexto, reconoce que aplicar medidas que parezcan **mágicas** solo generará problemas adicionales en el futuro. Con un clima económico ya tenso, la efectividad de tales enfoques fiscales es cuestionable.
Reacción del sector empresarial
El **sector empresarial** ha reaccionado con preocupación ante la posibilidad de que se implementen estas nuevas medidas fiscales. Los empresarios temen que un aumento en la carga fiscal podría disuadir la **inversión** y **crecimiento** de sus empresas. Según ellos, un entorno fiscal hostil solo fomentaría la relocación de las empresas y la reducción de puestos de trabajo en Francia.
Dilema político
Finalmente, el debate sobre el presupuesto del 2026 se convierte en un **dilema político**. Mientras que algunos sectores abogan por medidas fiscales más severas para **incrementar los ingresos**, otros advierten sobre el daño potencial que estas podrían causar al **capital humano y empresarial** de Francia. Este balance entre fiscalidad y crecimiento es clave para dar forma al futuro económico del país.
La entrevista y las declaraciones del ministro Lescure han abierto un debate crucial sobre la dirección de la economía francesa y la forma en que se gestionan las políticas fiscales. La presión para equilibrar el déficit con el crecimiento económico presenta un gran desafío, que definirá no solo el futuro inmediato, sino también el desarrollo a largo plazo de la economía en Francia.
