
Varios ex altos ejecutivos de Arm China, la filial china de la empresa británica de semiconductores, han fundado una nueva empresa especializada en diseño de chips. Esta joven estructura habría…
Varios ex altos ejecutivos de Arm China, la filial china de la empresa británica de semiconductores, han fundado una nueva empresa especializada en diseño de chips. Esta joven estructura habría obtenido el apoyo del gobierno chino que le ayudaría financieramente a dar un paso más en el sector de los componentes electrónicos.
Desde hace dos años y medio, esta start-up fundada por antiguos empleados de Arm avanza de forma lenta pero segura
Hace dos años y medio, el exjefe de investigación y desarrollo de Arm China, su exjefe de ventas regionales y su exjefe de relaciones gubernamentales fundaron Borui Jingxin. Esta start-up, de la que nunca se había hablado hasta ahora, obtuvo el pasado mes de febrero algo más de mil millones de euros en ayudas de dos empresas vinculadas al gobierno de Shenzhen.
Según información recopilada por Bloomberg, la startup china utiliza la arquitectura Arm para diseñar chips para el mercado de la computación en la nube. Si afirma que no busca competir con la firma propiedad del japonés SoftBank, algunos especialistas piensan todo lo contrario, afirmando que podría ser una de las claves para que China alcance la autosuficiencia en semiconductores.
Para encontrar nueva financiación, Borui Jingxin sabe que las sanciones a las exportaciones a China impuestas por Estados Unidos pueden jugar a su favor. Dado que las empresas chinas ya no tienen la posibilidad de importar componentes electrónicos de última generación o máquinas que permitan su fabricación procedentes de entidades estadounidenses o aliadas de Washington, Pekín busca alternativas.
¿Y si Borui Jingxin fuera la clave para que China logre la autosuficiencia en semiconductores?
Ciertamente, varios gigantes tecnológicos chinos han recurrido a la arquitectura RISC-V, pero el gobierno chino sabe que la arquitectura Arm sigue siendo igual de interesante, si no más. Invertir en una entidad fundada por veteranos de la empresa británica con mayor conocimiento del tema bien podría ser una buena elección para el Reino Medio.
El pasado mes de febrero, algunos de los empleados de Arm China fueron despedidos como parte de un plan social aprobado por sus directivos. A Borui Jingxin le gustaría contratar a estos ingenieros desatendidos por la filial de SoftBank para completar sus equipos. En un sitio de contratación, la empresa emergente publicó un anuncio que fue visto por Bloomberg. Ofrece a sus futuros empleados un salario anual de hasta 150.000 dólares al año.
La estructura especifica que entre sus equipos ya figuran varios talentos de conocidas empresas especializadas en semiconductores. Los nombres de estas empresas y de los ingenieros en cuestión no han sido revelados por el momento.

