
Para poner fin a la práctica de sustituir con demasiada facilidad bienes de consumo defectuosos por otros nuevos, la Comisión Europea quiere introducir un “derecho de reparación”. Esto debería garantizar que todos esos bienes puedan repararse hasta 5 a 10 años después de la fecha de compra, incluso si el período de garantía ha expirado. Sólo cuando el defecto sea demasiado grave podrán los productores eludir la obligación.
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