La Toxicidad de las Plantas: Un Peligro Silencioso
A menudo se olvida que **todas las partes de las plantas** pueden ser tóxicas: hojas, bulbos, frutos o bayas, semillas, flores, raíces, tallos, savia o látex. A lo largo del año, los **centros de toxicología** reciben hasta **10,000 llamadas** por exposiciones a plantas ornamentales o silvestres.
En tres cuartos de los casos, los afectados son **niños pequeños** o personas con **trastornos cognitivos** que, por desconocimiento o curiosidad, han ingerido hojas, flores o bayas. También se reporta que un 10% de los casos involucran a **adultos** que consumieron plantas recolectadas en la naturaleza o su huerto, a menudo compartiendo su comida con niños.
Los restantes casos se relacionan con exposiciones, generalmente por contacto ocular o cutáneo, a la **savia** o **látex** de plantas durante actividades de jardinería o el cuidado de plantas de interior.
Un tercio de las personas expuestas a plantas reportan síntomas. Un 20% de los niños menores de 6 años que llevaron a la boca parte de una planta muestran síntomas, limitados por el mal sabor. Entre los adultos, el 50% de los casos resulta en síntomas, ya sea por consumo u otra exposición.

Exposiciones Más Frecuentes en Verano
Los riesgos asociados a las plantas dependen de su ciclo de desarrollo. Si las confusiones más comunes involucran **bulbos tóxicos** (como el narciso y la jacinto) y comestibles (como la cebolla), la temporada de verano es especialmente propensa a confusiones de bayas y pequeñas frutas.
Así, la mitad de las llamadas a los **centros de toxicología** por dichos motivos se contabilizan en verano, particularmente entre junio y septiembre. El mes más crítico es agosto, que concentra un 15% de las llamadas anuales por exposiciones a plantas.

En un estudio sobre confusiones de plantas tóxicas y comestibles, la **Agencia Nacional de Seguridad Sanitaria** (Anses) identificó las confusiones más comunes y/o graves en función de las estaciones. Su trabajo llevó a la difusión de un **aide-mémoire** sobre los riesgos de confusiones alimentarias.
Atención a las Ingestiones de Bayas Tóxicas
Las **bayas** son frutos carnosos que alcanzan su madurez en verano, lo que las hace irresistibles, especialmente para los niños. Muchas de ellas son recolectadas para ser consumidas, preparadas en confituras o jarabes.
Generalmente, las bayas tóxicas, que suelen ser rojas o negras, pueden confundirse con las comestibles. Las bayas no maduras son verdes, lo que a menudo resulta en errores de identificación. Las bayas negras pueden ser verdes al principio y luego rojas antes de madurar.
Entre las bayas tóxicas que se deben evitar, encontramos:
- Belladona (Atropa belladona): Sus bayas negras y brillantes, que se asemejan a pequeñas cerezas, son extremadamente tóxicas y contienen alcaloides que pueden causar **convulsiones** e incluso la **muerte**.
- Sureños (Sambucus sp.): Algunos sureños son comestibles, mientras que otros son tóxicos. El sureño hièble puede provocar **diarreas severas**.
Riesgos de Intoxicaciones Estivales Graves
En verano, las confusiones entre plantas comestibles y tóxicas pueden ser fatales. La **digitale** (digítalis purpurea) es especialmente peligrosa y puede ser confundida con plantas comestibles, causando serios problemas gastrointestinales.
Además, confusiones entre hojas de laurel comestibles y **laurel rosa** (Nerium oleander) también son frecuentes. Este último es altamente tóxico.
El Peligro de las Plantas Fitofototóxicas
Durante las actividades al aire libre, existe el riesgo de exposición a plantas **fotosensibilizantes**. Estas plantas, como el **perejil** y el **hinojo**, pueden causar quemaduras graves en la piel cuando se exponen a la luz solar.
Buenas Prácticas para Prevenir Intoxicaciones
Para reducir el riesgo de intoxicaciones, especialmente en verano, la Anses recomienda:
- **Mantener a los niños alejados** de plantas potencialmente peligrosas.
- **No consumir plantas** recolectadas sin identificación adecuada.
- **Lavar y clasificar** las plantas antes de consumirlas.
- **Evitar el contacto** con plantas fotosensibilizantes y usar ropa que proteja la piel.
En caso de intoxicación, es fundamental buscar ayuda médica inmediatamente y contactar a un centro especializado en toxicología. La prevención es clave para disfrutar de la naturaleza sin riesgos innecesarios.


