
https://focus.huffingtonpost.fr/2024/09/17/312/0/3335/1875/0/0/60/0/c1ac128_1726589718944-000-36gh2zp.jpg
HANDOUT / AFP
Sur cette image non datée, on peut voir el submersible **Titan** al momento de iniciar su descenso en las profundidades del océano Atlántico.
El documental titulado **Titan: el naufragio de OceanGate**, que se estrenó el 11 de junio en **Netflix**, explora la tragedia del submersible Titan, que resultó en la muerte de cinco personas en 2023. A través de este trabajo, el director **Mark Monroe** destaca las decisiones erróneas de OceanGate que llevaron a este trágico desenlace. En un video compartido por la plataforma, **David Lochridge**, ex empleado de OceanGate, afirma que la empresa ignoró deliberadamente los problemas de **seguridad** del submersible.
David Lochridge, quien fue piloto en jefe y director de operaciones marítimas en OceanGate hasta su despido en 2018, mencionó que el **Titan** presentaba múltiples fallas de seguridad. Después de exponer estas inquietudes, **Stockton Rush**, el entonces CEO de OceanGate, le comunicó que su colaboración ya no era necesaria.
Un clip revelador muestra una conversación entre Lochridge y Rush, donde el primero establece que «en todas las expediciones que hemos realizado, hemos tenido problemas», a lo que Rush responde: «No lo desmiento».
Problemas de seguridad y decisiones cuestionables
Además, Lochridge denunció prácticas cuestionables de OceanGate en una audiencia de la **Guardia Costera** de EE. UU, al investigar la implosión del submersible. Se destacó que, a pesar de que los materiales de construcción del Titan eran de fibra de carbono, Rush insistía en que su diseño innovador marcaba un **nuevo rumbo** en el turismo submarino. Sin embargo, el documental enfatiza que el Titan nunca fue certificado por un organismo **independiente** de estándares industriales, lo que significa que Rush ignoró las **regulaciones** existentes en la industria.
De numerosos problemas al fatal desenlace
Durante sus primeras pruebas, el Titan enfrentó serios inconvenientes. En su primera inmersión profunda, el submersible alcanzó solo 3,938 metros de profundidad, a pesar de que Rush tenía como meta llegar a los 4,200 metros. Durante esa misión, se escucharon ruidos de estruendo, pero Rush anunció que el viaje había sido un **éxito**, según reportes de **The Independent**.
En la octava inmersión, un sonido de **detonación** resonó, pero para evitar **costos logísticos** onerosos, se decidió mantener el submersible en temperaturas negativas en **Terranova**, en vez de enviarlo a la sede de OceanGate en **Washington** para investigar las fisuras en su casco.
El propio director del documental, Mark Monroe, afirma: «La **dramática** naturaleza de esta historia radica en las decisiones tomadas en cada etapa que condujeron a la tragedia». El documental no solo se centra en las fallas de la empresa, sino también en las historias de los **pasajeros** a bordo: el millonario británico **Hamish Harding**, el empresario paquistaní **Shahzada Dawood** y su hijo **Suleman**, así como el experto francés en el Titanic, **Paul-Henri Nargeolet**.
Monroe menciona con pesar: «Hay una fría fatalidad en esta historia. Todos somos conscientes de a dónde nos lleva. Todos conocemos el final. Pero ese final afecta a aquellos que se quedan, y esa es la razón por la que contamos esta historia; es a ellos a quienes desearía dirigirme».
En resumen, la tragedia del Titan pone de relieve las **consecuencias** de no priorizar la seguridad en la exploración submarina. Como espectador del documental, uno no solo se enfrenta a una historia de advertencia, sino también a un recordatorio de la fragilidad de la vida y las decisiones que tomamos. Es un llamado a la **reflexión** sobre la dirección en que se encuentra el sector del turismo de aventura, un espacio que debe ser manejado con la máxima **precaución** y respeto por la seguridad de todos los involucrados.




