
El Centro de Control de Envenenamiento pide a todos que estén más alerta. Porque con las primeras inyecciones de frío, el asesino silencioso, el monóxido de carbono, también ataca de nuevo. Después de que una mujer muriera por intoxicación por CO el viernes por la tarde en Bruselas, ocho personas en Amberes se vieron gravemente afectadas esta mañana por el gas liberado por aparatos de calefacción defectuosos. La gente ya espera con temor el próximo fin de semana: “A pesar de todas las campañas de sensibilización, el CO sigue matando a entre 20 y 30 personas cada año en Bélgica”.
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