El impacto de la política sobre visas H-1B ha generado un gran debate en el ámbito tecnológico de Estados Unidos. El 28 de octubre de 2023, el presidente Donald Trump firmó un decreto que impone cargos de solicitud de 100,000 dólares (aproximadamente 85,100 euros) para los visas H-1B. Este tipo de visa es comúnmente utilizado por empresas de alta tecnología y Silicon Valley para reclutar talento especializado.
“Necesitamos trabajadores calificados”, expresó Trump en su discurso desde la Oficina Oval. Los funcionarios del gobierno explicaron que esta medida busca incentivar a las compañías a contratar a trabajadores estadounidenses, sin cerrar la posibilidad de seguir incorporando talento extranjero altamente calificado en campos especializados.
Los visas H-1B permiten a trabajadores extranjeros con calificaciones específicas —como científicos, ingenieros y programadores informáticos— trabajar en Estados Unidos. Estos permisos son temporales, con una duración inicial de tres años renovables una vez y requieren un patrocinio de un empleador americano.
En 2024, se aprobaron más de 400,000 visas H-1B, de las cuales aproximadamente dos tercios fueron renovaciones. Un dato interesante es que el 71% de los candidatos aprobados son de origen indio y el 11% son de China.
“Formen a estadounidenses”
El número de trabajadores extranjeros en el ámbito de las ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM) en Estados Unidos se ha más que duplicado entre 2000 y 2019, alcanzando cerca de 2.5 millones. La proporción de mano de obra extranjera en informática y matemáticas ha pasado del 17.7% al 26.1% en solo diez años, un crecimiento que el decreto atribuye a un mal uso del programa por parte de algunos empleadores que han mantenido los salarios bajos.
“Si necesitan formar a alguien, que formen a un joven graduado de alguna de nuestras grandes universidades. Formen a estadounidenses. Dejen de traer a quienes nos roban nuestros trabajos”, afirmó el secretario de Comercio, Howard Lutnick, quien añadió que “todas las grandes empresas están a favor de esta medida”.
En una conferencia telefónica con periodistas, Lutnick mencionó la cifra de 100,000 dólares “por año”, aunque esta información no figura en el decreto. Esto podría sugerir una posible reforma futura si las empresas tecnológicas prefieren pagar.
Trump ha estado enfocado en la lucha contra la inmigración ilegal desde su retorno a la Casa Blanca. Además, revocó los visas de más de 6,000 estudiantes extranjeros y ha intentado establecer un control más estricto sobre las universidades que forman a estos perfiles altamente deseados.
Viajes internacionales desaconsejados
La amenaza de Trump respecto a los visas H-1B se ha convertido en una fuente de controversia con la industria tecnológica, la cual ha contribuido con miles de millones de dólares a su campaña presidencial. La industria argumenta que existe una grave escasez de talento estadounidense para satisfacer sus necesidades.
Tras el anuncio de los nuevos cargos, Microsoft y JPMorgan aconsejaron a sus empleados con visas H-1B que regresaran urgentemente a Estados Unidos antes de la medianoche del sábado, ya que la nueva regulación entraría en vigor a las 12:01 del domingo.
“Los titulares de visas H-1B que se encuentran actualmente en Estados Unidos deben permanecer aquí y evitar viajes internacionales hasta que el gobierno emita directrices claras de viaje”, indicaron en un correo electrónico enviado a los empleados de JPMorgan.
Varias grandes empresas estadounidenses en los sectores de tecnología, banca y asesoría utilizan las visas H-1B. Amazon, Microsoft y Meta han recibido aprobaciones significativas de estas visas, lo que refleja su dependencia de trabajadores extranjeros altamente calificados para su operación.
“Tarjeta dorada”
En otro enfoque, Trump ha ordenado la creación de una “procedimiento de inmigración” conocido como tarjeta dorada. Este plan propone que un extranjero que presente una solicitud de visa y que pague 1 millón de dólares, o que una empresa lo patrocine por 2 millones, vea su solicitud procesada más rápidamente.
Curiosamente, esta “tarjeta dorada” comparte nombre con una iniciativa anterior que ofrecía a los extranjeros la posibilidad de residir en Estados Unidos tras aportar 5 millones de dólares al Tesoro estadounidense.

