


El testimonio de Alexandra Gerrard: una lucha contra el dolor y el cáncer
Cuando la madre de un hijo, Alexandra Gerrard, acudió al departamento de urgencias del Hospital de Epsom, el dolor que sentía era inimaginable. La mujer de 34 años estaba sufriendo tanto que apenas podía caminar.
A pesar de su sufrimiento, los médicos del NHS le indicaron que solo debía tomar algunos analgésicos y regresar a casa. Lo que no detectaron fue una condición que cambiaría el rumbo de su vida para siempre.
Un viaje doloroso que comenzó en Miami
Todo comenzó durante unas merecidas vacaciones en Miami. Mientras caminaba por la calle, tropezó con un agujero e hirió su espalda. Alexandra ya había estado experimentando una sensación molesta en el pie y había visto a un quiropráctico debido al dolor en su espalda. La caída agravó aún más su situación y, al regresar a casa, se resbaló en la ducha.
Alexandra describió el dolor como “excruciante”, asegurando que “apenas podía entrar al coche”. Sin embargo, al llegar a urgencias, los médicos no realizaron un examen adecuado. En su lugar, le recetaron diazepam y le dijeron que regresara a casa.
La angustia de no ser escuchada
“Recuerdo estar sentada en urgencias, con lágrimas cayendo por mi rostro porque realmente no podía salir de la silla de ruedas, con la receta en la mano”, recordó Alexandra.
Alexandra Gerrard, 34 años, disfrutando de su vida con su hijo de ocho años, Thomas.
Sin embargo, lo que los médicos pasaron por alto fue que un tumor se estaba acercando a su médula espinal. Médicos de otro hospital más tarde le informaron que estaba en “inminente riesgo de parálisis”. Lo que parecía ser un problema temporal pronto se descubrió como un diagnóstico devastador: cáncer en etapa cuatro, con células cancerosas también en su hígado y pulmones.
Enfrentando una dura realidad
La primera preocupación de Alexandra fue su hijo de ocho años, Thomas. “Era como si el tiempo se detuviera. Todo se volvía surrealista. Sentía que mi vida anterior se desmoronaba en un instante”, expresó.
A pesar del miedo que podría haber sentido, Alexandra confesó que lo que predominaba era la tristeza. “Tuve que aceptar que debía vivir la mejor vida posible para mí y para mi hijo”, reflexionó.
El momento en que la vida de Alexandra cambió para siempre tras recibir el diagnóstico.
Un pasado lleno de desafíos de salud
La historia de Alexandra con la enfermedad no es nueva. Desde su adolescencia, ha lidiado con una enfermedad autoinmune llamada miastenia gravis, la cual afecta los músculos. Después de varias dificultades, parecía que comenzaba a disfrutar de una vida normal, incluso se mudó a Canadá y tuvo a su hijo.
Trágicamente, tuvo que regresar al Reino Unido debido al diagnóstico terminal de su padre, Nick, quien falleció de cáncer en 2018. En 2021, fue diagnosticada con cáncer de mama tras notar dolores en el pecho y, a pesar de las luchas que enfrentó, logró vencer la enfermedad en 2022.
Vivir el presente
Ahora, su enfoque está en pasar el mayor tiempo posible con su hijo y asegurarse de que Thomas aprenda sobre la importancia de apreciar las experiencias y las personas por encima de las posesiones materiales.
“La realidad es que vivimos en un mundo muy inestable, pero cuando tienes cáncer, te enfrentas a la fragilidad de la vida”, comentó. “No debemos esperar a estar al borde de la muerte para empezar a vivir”.
Alexandra urge a los demás a no esperar para empezar a vivir.
A través de su experiencia, Alexandra ha sido testigo de la fuerza y la resiliencia humanas. Su mensaje es claro: enfócate en lo que realmente importa y vive con intensidad. La vida es demasiado corta para dejarse llevar por las distracciones diarias, y cada momento es una oportunidad para crear recuerdos significativos.
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