
Este es también el deseo de sus padres: “Cuando Emma estaba en la cama del hospital, teníamos un sentimiento muy fuerte”, dice Chantal. “Queremos que Emma sea recordada y evitar que a otros les pase algo así”.
Al director se le ocurrió la idea de que todos los niños hicieran una manualidad y luego la vendieran en un mercado autoorganizado. “Aquel día nos cogimos de la mano como compañeros”, afirma el director. “Y también provocó conversaciones entre profesores y niños”.
Nudo en la garganta
Los padres de Emma y la escuela también organizaron una caminata patrocinada por el pólder, en la que participaron amigos, colegas, niños del vecindario y compañeros de clase de Nina. “Estuvimos a la altura, pero en ese momento se me hizo un nudo en la garganta”, dice Chantal. “Yo debería haber estado en el trabajo y Emma debería haber estado en la escuela con sus amigos”.
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