
¿Por qué nos sonamos la nariz y comemos nuestros mocos?
Es un tema común que despierta sorpresa y a veces asco: curarse la nariz y, en algunos casos, comer los mocos. Estas costumbres, a menudo vistas como infantiles, pueden persistir en la vida adulta. A pesar de que parecen inofensivas, es crucial entender las implicaciones que pueden tener para nuestra salud.
Un estudio realizado en 1995 en Estados Unidos reveló que un asombroso 91% de los adultos admitían que se curaban la nariz, y un 1.2% de ellos lo hacían casi cada hora. Esto plantea preguntas sobre la normalidad de estas conductas y si realmente son tan inofensivas como se cree.
¿Qué son los mocos y de qué están compuestos?
Los mocos son, esencialmente, una mezcla de mucus, una sustancia que produce nuestro cuerpo para proteger las muqueosas nasales. La Cleveland Clinic estima que cada persona genera alrededor de 1.5 litros de mucus diarios. Este líquido actúa como un lubricante y forma una barrera frente a bacterias, virus y otros agentes irritantes presentes en el entorno.
Cuando el mucus se seca, se forman las crostas que muchas personas acaban extrayendo de su nariz. Según el médico generalista Matthew Badgett, “cuando estas crostas se forman, también retienen diversos patógenos”. Sin embargo, al llegar al estómago, la mayoría de estos elementos son destruidos por el ácido gástrico, lo que sugiere que la mucophagie puede ser, en realidad, una práctica menos peligrosa de lo que se piensa.
El riesgo del curado de nariz
Si bien comer los mocos puede no ser un gran problema, el curarse la nariz presenta riesgos más serios. Un estudio de 2016 demuestra que esta práctica podría vincularse a un aumento del Staphylococcus aureus en las fosas nasales. Este bacteria puede producir infecciones graves si entra en el torrente sanguíneo. Por lo tanto, el hábito de introducirse los dedos en la nariz puede, de hecho, abrir la puerta a infecciones que requieren tratamiento con antibióticos.
Además, investigaciones más recientes, como las de la Griffith University en 2022, han establecido una posible relación entre el curado de nariz y enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer. Según el profesor St John, ciertos patógenos podrían utilizar el nervio olfativo como vía de acceso al cerebro, lo que podría desencadenar condiciones similares a la enfermedad de Alzheimer. Esto sugiere que los efectos del curado nasal son más serios de lo que se creía anteriormente.
Cómo abandonar estas costumbres
La Cleveland Clinic ofrece algunas recomendaciones para dejar de lado estas prácticas poco higiénicas:
- Utilizar un humidificador para evitar que el mucus se seque.
- Aplicar una solución salina nasal para mantener la humedad en las fosas nasales.
- Tener pañuelos a mano para limpiar la nariz de forma más adecuada.
En casos de curado nasal excesivo, puede ser indicativo de un trastorno obsesivo-compulsivo conocido como rhinotillexomanía. En estos casos, es recomendable consultar a un profesional de salud que pueda ayudar a reducir el comportamiento a través de terapia. Con los niños, muchas veces esto es una fase que eventualmente superan al darse cuenta de que no es un comportamiento socialmente aceptado.
En conclusión, aunque son prácticas comunes, es esencial considerar las implicaciones para la salud que pueden tener el curarse la nariz y comer los mocos. Desde la posibilidad de infecciones hasta riesgos potenciales de enfermedades neurodegenerativas, los hábitos que muchas personas consideran inofensivos pueden conllevar más peligros de los que imagina. Informarse y adoptar hábitos más saludables es clave para cuidar de nuestra salud a largo plazo.




