El Regreso Triunfal de la Bonne Mère
«Invito a todos los marselleses, sin importar su fe o su búsqueda, a reunirse alrededor de la Bonne Mère», expresó el Padre Olivier Spinosa, rector de la emblemática basilica de Notre-Dame-de-la-Garde. Este llamado fue escuchado, y el pasado domingo, varios miles de personas asistieron a la ceremonia de reinauguración de la estatua dorada de la Virgen con el Niño, que se alza majestuosamente sobre la ciudad de Marsella a 212 metros de altura. Esta estatua ha sido completamente restaurada tras trabajos que comenzaron el 2 de febrero.
Un Monumento que Atrae 2 Millones de Visitantes al Año
La restauración ha dejado a la estatua cubierta con 30,000 nuevas hojas de oro. Con 11 metros de altura y casi una tonelada de peso, la Bonne Mère continúa siendo el monumento más visitado de Marsella, recibiendo más de dos millones de visitantes cada año. Tras una misa en la abadía de Saint-Victor, presidida por el cardenal Jean-Marc Aveline, los marselleses participaron en una emotiva procesión hacia la colina de la Garde para una nueva bendición.
Un Espectáculo de Luz y Sonido
El espectáculo que siguió fue obra de Michael Canitrot, DJ y fundador del «Monumental Tour», quien ha llevado a cabo presentaciones similares en monumentos icónicos como la Torre Eiffel y Notre-Dame. Durante aproximadamente diez minutos, la basilica fue iluminada por decenas de proyectores. Canitrot ofreció una obra original que fusionaba música electrónica con sonoridades orquestales, destacando una interpretación contemporánea del Ave María, realizada por la cantante lírica Melody Louledjian y acompañada de una coral infantil.
Los asistentes, como Louis y Cindy, disfrutaron del espectáculo, comentando: «Ella es magnífica así. Han logrado ponerla en valor». Etienne, quien se encontraba en las primeras filas, mencionó que «es un placer redescubrir la Bonne Mère. Su belleza es tan evidente que a veces la olvidamos», comparando las iluminaciones a un adelanto navideño.
Un Patrimonio que Trasciende Religiones
Desde la reinauguración, los marselleses han expresado su entusiasmo por tener de vuelta su icónica silueta, ya liberada de andamios y coronada por un helicóptero el 17 de octubre. Historias como la de 40,000 donantes que contribuyeron a la restauración reflejan la fervorosa devoción local, que ha perdurado desde el siglo XIII, cuando se construyó la primera capilla en esta colina.
Jean Contrucci, un periodista marsellés, resalta que «el monumento va más allá de lo religioso; forma parte del patrimonio marsellés y del paisaje, como la Torre Eiffel en París o la Estatua de la Libertad en Nueva York». Tras un costoso proyecto de restauración de 2,8 millones de euros, la basilica está en camino de ser clasificada como Monumento Histórico, gracias al acuerdo del diócesis de Marsella.
Conclusión
El renovado esplendor de la Bonne Mère no solo ha sido una celebración para los marselleses, sino también un recordatorio del valor que este monumento representa. Con su majestuosa presencia y la reciente restauración, la Bonne Mère continúa siendo un símbolo de la identidad y el orgullo de Marsella, atrayendo tanto a creyentes como a turistas de todos los rincones del mundo.
