
En la entrada principal del magnífico **castillo de Chambord**, situado en el Loir-et-Cher, dos **oriflamas** destacan e inmediatamente atraen la atención de los visitantes. En ellas se exhibe el icónico **retrato de François Ier**, realizado por Jean Clouet entre 1525 y 1527. El monarca luce su famoso **beret**, adornado con una pluma de **autruche** y joyas. Sin embargo, una peculiaridad ha llamado la atención: una **lágrima roja** recorre su rostro. El cartel que acompaña la imagen invita a la reflexión: “**Chambord necesita de su ayuda**: ¡Salve el ala François Ier, conviértase en guardián de Chambord! Haga una donación”. Un visitante llegado desde Normandía se muestra sorprendido: “**Este castillo parece tan invulnerable**. No pensábamos que estaba amenazado”, comenta Estelle, mientras su compañero Fabrice escanea el código QR que proporciona más información.
Desgaste y peligros inminentes
El ala François Ier está atravesando una **crisis** significativa. Esta sección del castillo fue remodelada por el rey a partir de 1539 y fue su residencia en su último viaje a Chambord, del 22 de febrero al 14 de marzo de 1545. Desde entonces, todos los reyes de Francia, hasta **Luis XIV**, han tenido la oportunidad de hospedarse en su interior. “**Hoy en día, este ala está en peligro**”, alerta Guillaume Lericolais, director general delegado del **dominio de Chambord**, antes de iniciar una visita.
Al ingresar a la Sala del Consejo de François Ier, cerrada al público, se pueden observar **fissuras** que surcan las paredes. Se han instalado **sensores** para monitorear su evolución y estos muestran que los espacios se están ampliando de manera alarmante. “Hemos tenido que remover el marco de la puerta y colocar puntales para evitar que el muro se derrumbe. También hemos estabilizado una **chimenea** y **ventanas**”, señala Lericolais.
En el ático, el diagnóstico es aún más **preocupante**. A diferencia del resto del castillo, el ala François Ier fue construida de forma rápida, en menos de cinco años, lo que ha contribuido a su fragilidad actual. “**La construcción no se llevó a cabo bajo estándares adecuados**. Hay defectos originales. Por ejemplo, en la **estructura del techo**, faltan elementos que deberían soportar los pisos para estabilizar la estructura. En la época de Luis XIV, la vasta superficie fue subdividida en habitaciones, lo que trajo un gran peso a las paredes internas. Estos muros están empezando a separarse y, poco a poco, las vigas se están deslizando”, añade Lericolais. “¡Miren! Hay incluso **agujeros** en el piso. No podemos permitir que más de tres personas suban aquí. Sería arriesgado”, advierte.
Causas de la degradación
En la **torre Robert de Parme**, se sienten las vibraciones del suelo. En 2003, un piso del castillo se derrumbó con seis visitantes. Desde 2019, este fenómeno se ha intensificado año tras año. Habitaciones han sido cerradas progresivamente y, en 2023, se tuvo que clausurar el primer piso y la planta baja. Actualmente, toda el ala es **inaccesible** para los visitantes. ¿Por qué ocurre esta rápida degradación? “Las deficiencias de la construcción junto con el **cambio climático** han convertido la situación en crítica. Desde 2016, hemos enfrentado sequías e **inundaciones** intermitentes. Es urgente dar la voz de alarma si queremos evitar el colapso del edificio”, confesó Lericolais.
Gracias a su capacidad de **autofinanciación**, el dominio cubrirá el 50% de la primera fase de emergencia de los trabajos de restauración del ala François Ier, con un monto de seis millones de euros. Sin embargo, esto no es suficiente. Se busca financiación adicional del **Estado**, así como de **mecenas** y grandes donantes. Paralelamente, se ha lanzado una campaña de mecenas participativo desde el 19 de septiembre, coincidiendo con las **Jornadas Europeas del Patrimonio**. Parte de los ingresos provenientes de un espectáculo del DJ Michaël Canitrot, que se llevó a cabo ante 8,000 personas, también se destinarán a la restauración.
Después de la realización de trabajos de seguridad que comenzarán en 2026, se llevará a cabo una restauración completa del ala. Estas intervenciones incluirán la **consolidación de las maquinarias**, la restauración de las esculturas renacentistas y el arreglo de las vigas según las técnicas y materiales de la época. Se espera que, para 2032, el público pueda deleitarse nuevamente con las maravillas del ala François Ier. Sin embargo, para que esto suceda, será necesario reunir la **considerable suma** de 37 millones de euros. “Ayudarnos a restaurar este ala es salvar una parte de la belleza del mundo y rechazar que nuestro patrimonio esté en peligro de desaparecer”, advierte Pierre Dubreuil, director general del **Domaine national de Chambord**.


