
Diferentes edades, personalidades y estilos. Sin embargo, juntos crearon una mezcla explosiva que dio lugar a un oro tan brillante como inesperado. Así nació la pareja más bella de nuestro tenis
A uno no le gustaba jugar dobles, el otro tenía asuntos pendientes con el tenis. El pequeño pero gran milagro de Jasmine Paolini y Sara Errani había comenzado casi como un experimento: Sara había pedido a Jasmine y a su entrenador Renzo Furlan intentar la clasificación olímpica en dobles. A pesar de algunas dudas iniciales por parte de Jasmine, que nunca había digerido realmente ese juego de parejas, el entrenador Furlan bendijo esta unión que trajo alegría a todos: una medalla de oro grabada en la historia del tenis, que nunca antes había alcanzado un nivel tan alto en los Juegos Olímpicos. . ajuste perfecto Diferentes edades, personalidades, estilos. Sin embargo, se creó una mezcla explosiva entre ambas, que ayudó a Jasmine a crecer incluso en la soltería, y a Sara a alcanzar el sueño que siempre quiso, persiguió y que se le había escapado hasta hace una semana. Y quién sabe si en estas horas de éxtasis, Errani y Paolini habrán recordado aquella cena de hace poco más de un año, en el restaurante bajo el hotel de París, donde nació la idea de esta pareja. El encaje entre ambas parece perfecto: Jasmine está entre las mejores jugadoras del mundo y Sara es una experta jugadora de dobles, sin olvidar su pasado como número 5 del mundo. Errani es la guía perfecta: “Jasmine me hace 800 mil preguntas al día, aprende como una esponja y me pregunta cualquier cosa”, dijo hace un tiempo. También gracias a Sara (y al entrenador Furlan), Paolini ha mejorado visiblemente en su juego aéreo. Jugar juntos continuamente ha ayudado a los dos a ser cada vez más fluidos en la dinámica de pareja sobre el terreno de juego: desde un punto de vista táctico no hacen nada malo, parecen pensar con una sola mente, aunque sus personalidades sean polos opuestos. Un ejemplo: las lágrimas de Errani y la sonrisa de Paolini tras la final ganada. Cada uno vive a su manera. Quizás por eso también se encontraron. Y París, una vez más, es la ciudad de los sueños: “Lo he dicho desde niño: los Juegos Olímpicos tienen un valor especial, es un sueño deportivo que para mí vale más que cualquier otra cosa. Cuando, en Río 2016 “Me perdí la semifinal y lloré durante dos días”. Y luego todas las dificultades, la crisis, el descenso al infierno del tenis hasta la ITF, los problemas de servicio que durante un tiempo le convirtieron en el hazmerreír de los ‘entusiastas’: “Me dedico a mí mismo”, dijo Errani tras la ceremonia de premiación, “porque fui yo quien siempre estuvo al tanto de las cosas, encontré la fuerza que tenía dentro de mí, tengo que estar orgulloso de lo que hice. Definitivamente no lo hubiera hecho sin la gente que me apoyó”. cerca, Jasmine también me ayudó con su sonrisa. Su cercanía me mejoró como persona y como tenista”.

