C’était une fête, aujourd’hui c’est une corvée
La ilusión de los clubes amateurs por participar en la Coupe de France se ha visto empañada. Justo dos días después del emocionante sorteo de los 32ésimos de final, el club de Marcq-en-Barœul se enfrenta a la amarga realidad de un horario inconveniente para su esperado partido contra Troyes.
La desilusión del equipo de Marcq-en-Barœul
El encuentro, programado para el viernes 19 de diciembre a las 20:45, ha causado una ola de frustración entre los jugadores y el cuerpo técnico. Samir Guelsifi, entrenador del equipo, expresó su descontento al mencionar que este encuentro debería ser una celebración, una oportunidad única para su equipo de jugar contra el líder de la Ligue 2. En cambio, lo que debería ser una fiesta se ha convertido en una carga pesada.
Guelsifi afirmó: “Hoy, es más una corvée que otra cosa”, refiriéndose a los sacrificios que tendrán que hacer sus jugadores, quienes, en su mayoría, compaginan sus entrenamientos y partidos con trabajos diarios.
El reto de jugar un viernes
Para muchos jugadores del equipo de Régional 1, el hecho de tener que jugar el viernes resulta complicado. Muchos de ellos trabajan largos turnos que comienzan en las primeras horas de la mañana y terminan exhaustos al final del día. Esta situación plantea un dilema logístico: “Algunos jugadores no podrán tomarse el día libre, se levantarán a las 5 de la mañana y, tras una jornada laboral agotadora, tendrán que enfrentarse a un equipo de la Ligue 2”, lamentó Guelsifi.
Para un club que vive el fútbol con pasión, este tipo de decisiones pueden arruinar la experiencia y limitar el apoyo de las familias, quienes por razones laborales no podrán asistir al partido.
La exigencia de horarios más accesibles
La frustración del entrenador es palpable, y él asegura que el club había solicitado un horario más adecuado para el partido. “Optamos por un horario el sábado a las 18 horas, que sería óptimo para todos”, comentó Guelsifi. Aunque el club rival, Troyes, estuvo de acuerdo, la FFF (Federación Francesa de Fútbol) indicó que la decisión final recaía en los intereses de BeIN Sports.
Esto revela una desconexión entre los organizadores del torneo y la realidad que enfrentan los clubes amateurs. La programación de partidos que se solapan con otros compromisos importantes limita no solo la participación de los jugadores, sino también su disponibilidad para disfrutar de esta gran celebración del fútbol.
Reflexiones finales sobre el impacto de la programación
El partido del 32 de Copa de Francia se llevará a cabo al mismo tiempo que otros partidos importantes, como los de RC Lens, Angers y Brest. La repercusión de esta decisión es notable: las familias que desean apoyar a sus jugadores tendrán que elegir entre sus obligaciones diarias y asistir al partido.
Esto no solo limita el número de espectadores en el estadio, sino que también apaga un poco la vibrante atmósfera que normalmente se vive en este tipo de eventos. “Se siente como si se hubiera arruinado la celebración”, concluyó Guelsifi, subrayando la necesidad de una consulta más cercana a los clubes amateurs en el futuro.
La situación plantea un debate importante sobre la gestión de eventos deportivos y la manera en que se considera a quienes forman la base del fútbol: los jugadores y sus familias.


