
Durante mucho tiempo, la costumbre ha establecido que el 21 de marzo, el advenimiento de la temporada de primavera fue marcado. Sin embargo, esta convención ya no corresponde a la realidad astronómica. A partir de 2008, el comienzo de la primavera se ha anticipado un día, estableciéndose el 20 de marzo, y esta variación persistirá durante un período considerable, precisamente hasta el año 2102. Pero, ¿cuáles son las razones de este cambio?
Fenómeno astronómico
La principal motivación radica en los fenómenos astronómicos, en particular en la inclinación del eje terrestre con respecto al plan de su órbita. Sin embargo, las peculiaridades del calendario gregoriano también contribuyen a esta discrepancia. El eje de rotación terrestre, de hecho, no es perpendicular al plano orbital, sino inclinado, y durante el movimiento de revolución alrededor del sol, describe un movimiento cónico. Este movimiento implica una variación de la distancia entre la tierra y el sol durante el año: durante seis meses, nuestro planeta se acerca a la estrella, mientras que en los siguientes seis meses lo deja. El equinoccio, o el momento en que el día y la noche tienen exactamente la misma duración, ocurre el 20 de marzo, sancionando así el comienzo de la primavera astronómica.
El calendario
Además, el calendario gregoriano, aunque es un sistema de medición de tiempo extremadamente preciso, no coincide perfectamente con la duración de la motocicleta de la revolución de la Tierra. Para compensar esta ligera diferencia, se han introducido los años de bissestile, en el que el mes de febrero tiene un día más. Sin embargo, este ajuste periódico a su vez introduce un nuevo desequilibrio, que puede causar una anticipación adicional del equinoccio de primavera, llevándolo al 19 de marzo, como sucederá a partir de 2044, junto con la fiesta de San José y papá. Esta anticipación persistirá hasta 2102, el año en que el equinoccio de primavera volverá a coincidir con el 21 de marzo.



