
El museo privado del arqueólogo aficionado Lammert Hingstman no tiene una entrada clara ni tampoco algunas vitrinas cuidadosamente dispuestas. Sin embargo, en su casa y en su granero hay una gran cantidad de hallazgos especiales.
Desde hace unos cuarenta años, Lammert excava en el suelo alrededor de su casa en busca de fragmentos, vasijas, hachas y otros restos de la Edad del Bronce, la Edad de Piedra o la Prehistoria. El infame Bronneger era tan fanático que le prohibieron escupir. No es que le importara lo más mínimo.
Lammert afirma haber descubierto la legendaria ciudad prehistórica perdida de Hunsow. La ciudad destruida por los vikingos debe haber estado en algún lugar del Hondsrug. Al omnisciente Lammert no le importa que varios arqueólogos ya no crean que Drente alguna vez tuvo una ciudad tan importante. El arqueólogo Wijnand van der Sanden, ya jubilado, afirmó que se trataba de un gran asentamiento romano. Por lo tanto, los objetos que Lammert extrajo del suelo tienen un valor arqueológico.
Lammert, de 81 años, ha perdido sus pelos más salvajes, aunque no renunciará simplemente a la pala. Hace unos años afirmó haber descubierto un dolmen. Pero los arqueólogos no encontraron ningún motivo para excavar. Para gran descontento de Lammert. ¿Cómo está ahora? Visitamos ‘El cazador de tesoros de Bronneger’, cuya verdad es aquella que equilibra la fantasía y la realidad.
