
La Importancia de la Recolección de Hongos
La recolección de hongos, como los cèpes o pies-de-mouton, no solo es una actividad recreativa; también puede ser un aporte valioso a la ciencia. En este contexto, la Asociación para el Control de la Radioactividad en el Oeste (Acro) está llevando a cabo una nueva campaña de recolección, 10 años después de su estudio previo. Esta iniciativa tiene como objetivo medir el estado actual de la contaminación radiactiva de los suelos, en el umbral del 40 aniversario de la catástrofe de Chernobyl.
Recolección Científica: Más Allá de un Pasatiempo
Mylène Josset, coordinadora en Acro, señala que el propósito de esta recolección es entender cuál es el estado actual de la contaminación en los suelos. A medida que se acerca esta fecha significativa, es crucial analizar cómo ha evolucionado la contaminación a lo largo de las décadas.
Champiñones como Indicadores de Contaminación
La elección de los hongos como instrumentos de medición de la contaminación radiactiva es interesante. Se considera que los hongos son indicadores muy sensibles porque su estructura natural tiene un amplio sistema de micelio que extrae los nutrientes de los primeros centímetros del suelo. Esto significa que si el suelo está contaminado, los hongos pueden absorber esos contaminantes, incluyendo elementos radiactivos como el césio-137, que fue liberado en gran cantidad durante el accidente de Chernobyl.
¿Es Riesgoso Consumir Hongos?
Una de las preguntas más comunes es si es seguro consumir los hongos recolectados. Según Josset, los niveles de contaminación son, en su mayoría, bajos. Aunque no hay un nivel “seguro” desde el punto de vista de la radiactividad, los valores encontrados suelen ser mínimos y se relacionan con productos que se consumen de forma ocasional. La intención de esta campaña no es dar alarma, sino evidenciar que aún se pueden encontrar residuos radiactivos cuatro décadas después del incidente, incluso a más de 1,000 km de distancia de la central.
Resultados de Estudios Previos
La última investigación realizada hace una década reveló que aproximadamente el 80% de los hongos analizados contenían césio-137 en diversas concentraciones, dependiendo de la región y de la especie del hongo. Los resultados más alarmantes se registraron en un hongo recolectado en el Luxemburgo, mientras que las áreas del Este de Europa, especialmente las montañosas, mostraron las tasas más altas de contaminación. Cuanto más hacia el Este de Europa, más contaminación se detectó en los suelos.
Especies de Hongos y su Sensibilidad
Algunas especies de hongos son más propensas a la contaminación que otras. Según la Acro, los boletus, los cèpes y los pies-de-mouton son considerados los más sensibles. Sin embargo, se invita a los recolectores a enviar diversas especies, dependiendo de las costumbres de recolección en su área.
¿Cómo Participar en la Recolección?
Los voluntarios interesados en unirse a esta iniciativa pueden participar hasta diciembre. La recomendación es enviar alrededor de 300 gramos de una única especie de hongo en una bolsa de zip o en una caja hermética. Es crucial mantener los hongos frescos antes de enviarlos por correo a las oficinas de Acro en Normandía. Asimismo, debe registrarse la coordenada GPS del lugar de recolección, o al menos el nombre de la localidad, para que los participantes puedan recibir información sobre los resultados.
El Proceso Posterior a la Recolección
Una vez que los hongos llegan al laboratorio, el proceso consiste en secar los hongos, reducirlos a polvo y analizar este polvo utilizando espectrómetros gamma. Esto permite medir y cuantificar todos los radioisótopos presentes en la muestra. Los resultados de este estudio se publicarán en primavera de 2026.
La iniciativa de Acro pone de relieve la importancia de la ciencia ciudadana en la monitorización del medio ambiente, permitiendo que la comunidad participe activamente en la investigación sobre la contaminación radiactiva que afecta nuestros ecosistemas, incluso décadas después de desastres nucleares.



