
Una estación de esquí italiana fue de repente abrumada por miles de turistas el domingo pasado después de que un influencer lo había anunciado. Las consecuencias no fueron menos: caminos de montaña en dirección a Roccaraso resbalaron, había interminables atascos de tráfico en elevadores de esquí y en la pendiente era principalmente importante no toparse entre sí. Según los informes, en los baños se sentaba durante horas.
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