El **Val-d’Oise** es un departamento que, aunque a menudo pasa desapercibido, juega un papel fundamental en el ámbito de la **industria militar francesa**. Allí se produce una parte esencial del **Rafale**, uno de los aviones de combate más avanzados y reconocidos a nivel mundial. A pesar de que la empresa **Dassault** trasladó su sede principal tras más de un siglo en **Argenteuil**, su nueva fábrica en **Cergy** se ha convertido en un centro de producción crucial, implementando una línea de producción de última generación.
Un ecosistema industrial diverso
El **Val-d’Oise** no es solo un centro de fabricación para grandes empresas; representa un **ecosistema militar** vibrante que alberga más de **400 empresas**, incluidas grandes corporaciones y pequeñas y medianas empresas (**PYMES**). Este entorno de colaboración genera un entorno propicio para el desarrollo de nuevas soluciones y tecnologías en el sector militar.
La **Ley de Programación Militar** (LPM) para el período 2024-2030 promete importantes inversiones en esta región, lo que podría dar lugar a la creación de casi **3,000 nuevos empleos**. Jean-François Benon, director del Comité de Expansión Económica del Val-d’Oise, subraya: “Contamos con un verdadero ecosistema militar en el departamento, con numerosos **subcontratistas**. Se prevé un impacto significativo en la creación de empleo y desarrollo de habilidades.”
La Base Aérea de Taverny
Un aspecto notable del Val-d’Oise es el resurgimiento de la **base aérea de Taverny**, que alberga a más de 300 militares que se espera se integren a sus operaciones en los próximos años. Esta base, que había enfrentado amenazas de cierre, ahora se beneficia de nuevos proyectos y una significativa reactivación desde 2024.
En este sentido, el enfoque está claro: la mayoría de los nuevos empleos se crearán en el sector **industrial**. Con más de 340 empresas y proveedores directos que colaboran con el **Ministerio de la Defensa**, el Val-d’Oise se posiciona como un líder en la producción armamentista, destacando gigantes como **Safran**, que tiene su sede en **Éragny** y ya emplea a unas **1,200 personas** en su centro de investigación y desarrollo.
Empresas más pequeñas también están experimentando un crecimiento notable. Por ejemplo, **Girodin-Sauer** ha aumentado sus ventas en un 30%, incrementando su plantilla de 30 a 42 empleados en los últimos cinco años. Esta empresa, que produce compresores de media y alta presión, abastece a la **marina** francesa, generando alrededor de 17,9 millones de euros en **ventas** por su trabajo militar.
Inversión en el futuro
La **LPM** es vista con optimismo por los actores del sector. “Estamos en la búsqueda de ser seleccionados para diversos programas,” explica Stéphane Leffondre, ingeniero y comercial. Las empresas como **Elno**, que fabrican sistemas de comunicación, se beneficiarán de más de **275 millones de euros** en pagos directos del Ministerio de Defensa en los próximos años. Esto asegura no solo la creación de empleos, sino también la competencia técnica dentro de la región.
La relación entre inversiones militares y la industria civil es clara. Productos desarrollados para el uso militar encuentran aplicaciones en el sector civil. Según Thomas Gassilloud, ex-presidente de la Comisión de Defensa Nacional, “la inversión pública crea **empleos y competencias no deslocalizables**”, asegurando que esas habilidades pueden ser utilizados en otros sectores, promoviendo así un ciclo de crecimiento que beneficia a toda la economía local.
El Val-d’Oise se está transformando en un epicentro de la industria militar en Francia. Su diversidad industrial, el crecimiento de empresas como Dassault y Safran, y el impacto del sector militar en la economía local son elementos clave que configuran un futuro prometedor. Con los nuevos empleos y las inversiones programadas, este departamento se posiciona no solo como un actor relevante en el armamento francés, sino como un ejemplo de innovación y desarrollo industrial.
