
ANDREW CABALLERO-REYNOLDS / AFP
Trump y la Guerra contra Irán
El 4 de marzo de 2026, durante un encuentro con líderes del sector tecnológico en la Casa Blanca, Donald Trump se mostró entusiasta con la guerra que Estados Unidos ha iniciado contra Irán. «¿En una escala de 1 a 10? Diría que… aproximadamente 15», comentó el presidente, asegurando que el país se encuentra en una «posición de fuerza» en el conflicto.
Un Éxito Militar en Declaraciones
En sus declaraciones, Trump no escatimó en halagos hacia sus propias acciones militares, afirmando que su administración estaba logrando un buen desempeño. «Nos estamos desempeñando muy bien en el frente de la guerra, y el término es poco», afirmó. Esta mezcla de autosatisfacción y advertencias dirigidas a Teherán subraya su retórica agresiva sobre la situación actual.
Justificación del Conflicto
Desde el comienzo de la ofensiva, Trump ha tratado de justificar su actuar al alegar que Irán está en camino de adquirir armas nucleares. «Cuando locos tienen armas nucleares, ocurren malas cosas», ha señalado en repetidas ocasiones, acentuando un discurso que busca generar miedo y justificación ante su base política.
La Batalla Política en Washington
Sin embargo, la guerra no es sólo un asunto de explosivos y tropas. En el Capitolio, el Senado discutía en paralelo la extensión de los poderes militares del presidente. Una resolución del senador demócrata Tim Kaine para limitar estos poderes fue rechazada con un resultado de 53 votos en contra y 47 a favor.
El Papel del Congreso
La resolución proponía que las fuerzas estadounidenses se retiraran de las hostilidades contra Irán sin la aprobación explícita del Congreso. Sin embargo, la mayoría republicana se alineó en contra de esta medida. Solo un senador republicano, Rand Paul, se unió a los demócratas en favor de la resolución, mientras que otro demócrata, John Fetterman, votó en contra.
Principios Constitucionales en Juego
Para Kaine y otros demócratas, la votación no solo era una cuestión de política militar, sino un recordatorio de que el Congreso tiene la autoridad exclusiva para declarar la guerra. El senador subrayó que no se habían presentado pruebas de una “amenaza inminente” por parte de Irán durante los breves encuentros clasificados con legisladores.
Conclusion
La situación en Irán y las pulsaciones políticas en Washington están claramente en conflicto. Mientras Trump presiona su narrativa de éxito militar, el Congreso, dividido, enfrenta la responsabilidad de controlar los poderes del poder ejecutivo. Aunque una resolución similar está en camino en la Cámara de Representantes, su futuro es incierto, lo que deja en el aire preguntas sobre la moralidad y la legalidad del uso de la fuerza en un contexto de creciente tensión internacional.




