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Armas nucleares: al margen de los discursos belicistas, ¿dónde están realmente Moscú, Pekín y Washington? (imagen de la reunión Trump-Putin en Alaska)
INTERNACIONAL – Más allá de los discursos belicosos, ¿existe realmente una amenaza y capacidades tangibles? En los últimos días, Donald Trump y Vladimir Putin han estado en una escalada verbal respecto a sus arsenales nucleares. La última declaración del presidente estadounidense se produjo el jueves 30 de octubre, poco después de que su homólogo ruso anunciara la realización de pruebas de un misil de propulsión nuclear y de un dron submarino con capacidad nuclear.
A través de un mensaje en su plataforma Truth Social, Trump mostró su fuerza frente a Rusia, pero también hacia China, justo antes de una reunión crucial con el presidente Xi Jinping. “Debido a los programas de prueba realizados por otros países, he ordenado al Ministerio de la Guerra comenzar a probar nuestras armas nucleares en igualdad de condiciones”, declaró el ocupante de la Casa Blanca, agregando que “este proceso comenzará inmediatamente”. El vicepresidente estadounidense, JD Vance, se unió a esta idea asegurando que estas pruebas son necesarias para el correcto funcionamiento del arsenal nuclear estadounidense. Estos comentarios son complejos de interpretar, según los expertos consultados por el New York Times.
Cuando Trump habla de “probar armas nucleares”, es difícil discernir si se refiere a pruebas de armas capaces de transportar cargas nucleares, como las que Estados Unidos ya realiza, o a pruebas denominadas “subcríticas”. Estas últimas están permitidas por el TICE (Tratado de Prohibición Completa de Ensayos Nucleares) siempre que no superen “un determinado nivel de energía”, como recordó Héloïse Fayet, investigadora del Instituto Francés de Relaciones Internacionales (IFRI), en declaraciones a la AFP.
El arsenal ruso: el más grande del mundo
¿Dónde se encuentran realmente los arsenales nucleares de Rusia, Estados Unidos y China? En su mensaje del jueves en Truth Social, Trump aseguraba que “Estados Unidos posee más armas nucleares que cualquier otro país”, lo cual es… completamente falso. El conteo del Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo (SIPRI) estima que Rusia tiene 4,309 ojivas (ya sean desplegadas o almacenadas), en comparación con las 3,700 de Estados Unidos. No obstante, el presidente estadounidense tiene razón al afirmar que la “China está muy por detrás en tercer lugar”, dado que Pekín solo cuenta con 600 ojivas nucleares. Esto deja a Francia, cuarto en el ranking de SIPRI, con 290 ojivas, por delante del Reino Unido, que tiene 225.
Más allá del número, también es fundamental considerar el estado de estas armas nucleares. Tanto Moscú como Washington han iniciado “esfuerzos de modernización” de sus arsenales, según la Federación de Científicos Americanos (FAS). Las estimaciones sobre el número de ojivas de la FAS son equivalentes a las del SIPRI y son reproducidas en el Bulletin of the Atomic Scientists. En el caso ruso, el reemplazo de “armas de la era soviética por versiones modernas” estaría “casi finalizado”, según reporta la publicación especializada.
En el ámbito estadounidense, esta modernización está en marcha y se prevé que costará más de mil millones de dólares entre 2017 y 2046, de acuerdo a un informe del Congreso estadounidense de 2017. Washington se enfoca más en las ojivas “estratégicas”, que según el Pentágono, están diseñadas para “reducir la capacidad del enemigo para llevar a cabo la guerra”, dirigidas, por ejemplo, contra ciudades o fábricas. Los estadounidenses cuentan con 3,500 ojivas de este tipo frente a las 2,832 de los rusos, que se han concentrado en las ojivas “no estratégicas” (1,477 contra 200 del lado estadounidense) destinadas a su uso en el campo de batalla, según destaca la FAS.
¿Hacia una “nueva carrera de armamentos nucleares”?
Ante estos dos gigantes, China efectivamente está en desventaja, pero, ¿por cuánto tiempo? El país asiático “es el único signatario del Tratado sobre la No Proliferación de Armas Nucleares (TNP) que está aumentando significativamente su número de ojivas nucleares”, apunta el Bulletin of the Atomic Scientists. En un salto de 350 ojivas en 2020 a 600 en 2025, Pekín ha casi duplicado el tamaño de su arsenal. Se prevé que “podría alcanzar las 1,000 ojivas nucleares para 2030” y “1,500 para 2035”, según el Pentágono.
El aumento del número de ojivas no se limitará únicamente a China en los próximos años, advierte por su parte el Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo. “Todo indica que se está preparando una nueva carrera de armamentos nucleares”, indica en su informe del año 2025. Pekín, Washington y Moscú “mantienen relaciones complejas, que combinan competencia y cooperación”, lo que podría incitarlos a desarrollar sus arsenales, según el SIPRI.
Sin embargo, aunque la movilización de estas tres grandes potencias en materia nuclear es evidente, sus declaraciones siempre deben ser tomadas con cautela, especialmente cuando se trata de nuevas armas. Cuando Vladimir Putin anunció el exitoso ensayo final del misil de propulsión nuclear Bourevestnik, varios especialistas hicieron un llamado a evitar la “psicosis nuclear”, algo que precisamente busca el presidente ruso. Este último conduce una “campaña de guerra cognitiva”, explicó el investigador David Colon al HuffPost, con el objetivo de asustar a las poblaciones con el espectro de una guerra nuclear.



