
El Museo Camille Claudel y su tesoro oculto
Las **reservas** del Musée Camille Claudel de Nogent-sur-Seine esconden verdaderas **joyas** que son desconocidas para el gran público. Desde el 24 de mayo, 26 **comerciantes** locales han decidido unirse a una iniciativa que permite a los visitantes descubrir estas obras a través de sus propios escaparates. Esta es una oportunidad única para que el arte se salga de las paredes de un museo y llegue a las calles, fomentando un **intercambio cultural** entre la comunidad y su patrimonio artístico.
La colaboración de los comerciantes
A lo largo de las calles de Nogent-sur-Seine se pueden encontrar diversas **obras** de arte que normalmente permanecen ocultas al público, excepto en exhibiciones especiales. Con el lema del “musée caché”, las obras están expuestas en las vitrinas de los comercios, creando un vínculo entre la actividad comercial y la cultura. Pauline Fleury, asistente a la conservadora del museo, enfatiza que “esta **exposición** es coconstruida con los comerciantes, quienes están en el corazón del concepto”.
Las obras destacadas
Cada comercio eligió una obra que **resuena** con su actividad. Por ejemplo, en el “Au numéro vins”, se destaca una inusual naturaleza muerta de Émile Artus Boeswillwald, un pintor francés del **siglo XX**. En la joyería Mama’Tcha, los visitantes pueden admirar **fibulas aviformes** del siglo VI, mientras que el salón de tatuajes “Solar Ink” presenta “Los jugadores de dados” de Eugène Villain, un aceite sobre lienzo que evoca la estética de la segunda mitad del siglo XIX.
Un recorrido fotográfico en el parque
Los comerciantes se han fotografiado con réplicas de las obras en sus lugares de trabajo. Estas imágenes están expuestas en el **parque Dubois-Boucher**, creando un recorrido explicativo. En cada panel se describe la obra, y los comerciantes comparten el porqué de su elección, dando un toque personal a la experiencia. Por ejemplo, Gan Assurances hace eco de una pintura desnuda de Léon Cogniet, añadiendo un toque de humor a su participación.
Un recorrido por la ciudad
Además del recorrido en el parque, existe una segunda propuesta que invita a los visitantes a explorar la ciudad. Desde la **avenida Pasteur** hasta la **calle de la Étape al vino**, se pueden encontrar las vitrinas de los comerciantes que participan en este “Museo oculto”. Con un tiempo estimado de entre 45 minutos a una hora, el recorrido promete sorprender a los visitantes con la diversidad artística de las obras exhibidas.
Los **folletos** con el recorrido y un **quiz** sobre las obras están disponibles para el público. En cada vitrina, hay preguntas que invitan a los espectadores a interactuar con el arte de una manera divertida y educativa. Por ejemplo, frente a “La Huche Gourmande”, los visitantes deben contar los **zanahorias** visibles. Además, mediante la aplicación Geogaming y un código QR en la vitrina de Solar Ink, se puede realizar la ruta usando el teléfono móvil, aportando una dimensión tecnológica a la experiencia cultural. Según Pauline Fleury, es importante que el museo se acerque a la **población** y que el arte no permanezca oculto.

