
JEAN-CHRISTOPHE VERHAEGEN / AFP
Manifestación en Combres-sous-les-Côtes
El 7 de febrero de 2026, cientos de manifestantes se reunieron en el pequeño pueblo de Combres-sous-les-Côtes, cerca de Verdun, Francia, para exigir la clausura de un hangar conocido como la «Taverne de Thor», un lugar señalado como un refugio para grupos neonazis.
Los asistentes, que recorrieron aproximadamente 2.5 km, llevaban una pancarta que decía «Fermez-la ! fermons tous les lieux nazis», acompañada de un dibujo de un puño aplastando una esvástica. La manifestación fue organizada por el colectivo «Fermez la !», que agrupa a diversas organizaciones políticas, desde La France Insoumise (LFI) hasta el Partido Comunista Francés (PCF).
Exigencias y temores
Julien Boillot, miembro del colectivo, afirmó «Esperamos que el Estado asuma la responsabilidad y cierre este local que promueve una ideología racista y supremacista». La marcha se desarrolló mayormente en paz, aunque se reportaron algunos incidentes menores hacia el final.
El ambiente en la comunidad es tenso. Muchos habitantes sienten miedo de hablar públicamente sobre el tema. Julia, de 92 años, expresó: «Todo el mundo tiene miedo» cuando hay reuniones en la «Taverne de Thor».
Reacciones de la comunidad política
El diputado de LFI, Christophe Bex, también presente en la manifestación, manifestó su indignación ante la situación: «Que este lugar no esté cerrado ya es un motivo de rabia». A su juicio, la tendencia actual es minimizar el peligro que representan estos grupos, sugiriendo que existe un miedo generalizado entre los vecinos.
La defensa del propietario
El propietario de la «Taverne de Thor», Jérémy Flament, contradijo las acusaciones, afirmando que el espacio solo es una «sala de deporte» y que no ha tenido quejas de los vecinos. Según él, «no tengo nada que ver con los Hammerskins» y sostiene que se ha distanciado de ellos.
Sin embargo, el colectivo argumenta que la «Taverne de Thor» ha sido un punto de encuentro para más de 300 neonazis en eventos pasados, lo que refuerza la necesidad de su clausura.
El desenlace de la manifestación
La protesta finalizó sin incidentes graves, aunque algunos manifestantes intentaron acercarse al hangar, gritando consignas como «la policía protege a los nazis». Ante esto, las gendarmes utilizaron gas lacrimógeno para dispersar a la multitud.
Este evento refleja la creciente preocupación en muchas comunidades sobre la presencia de ideologías extremistas y la necesidad de acciones contundentes para abordarlas.


