
THOMAS PADILLA / AFP
En la base militar de Varces, en los Alpes franceses, el 27 de noviembre de 2025, Emmanuel Macron anunció que Francia restablecería el servicio militar voluntario a partir del verano de 2026.
« Nuestra juventud tiene sed de compromiso. » Emmanuel Macron reactivó el 27 de noviembre un servicio nacional militar de diez meses para jóvenes mayores, voluntario y destinado a « responder a las necesidades de las fuerzas armadas » frente a los riesgos de conflicto. Sin embargo, no se restableció la conscripción, el servicio militar obligatorio que se eliminó definitivamente en 2001.
Antes de eso, millones de jóvenes franceses pasaron por la preparación militar. Algunos regresaron con permisos de conducir, amistades forjadas y experiencias únicas, mientras otros hicieron todo lo posible por eludir el servicio, a pesar de ser considerados « aptos » según los criterios militares. A partir de 1963, se creó un servicio civil para objetores de conciencia, aunque no se otorgó el estatus en todos los casos, lo que llevó a muchos jóvenes a usar « técnicas » más o menos ingeniosas para ser exentos o reformados.
Historias de evasión del servicio militar
Una « falsa radiografía de úlcera »
Un lector recuerda cómo en Blois, al recibir una lista, marcó varias enfermedades ficticias. Una radiografía de úlcera a estómago llamó la atención del médico, quien le pidió pruebas en una nueva evaluación. Encontró a un médico antimilitarista, quien le proporcionó una radiografía a bajo costo. El resultado fue un « sello de exención » en su archivo militar. Este lector celebró su evasión, sin ningún remordimiento.
« Simulé una depresión »
En otro caso, un joven admitió haber simulado una depresión. Con un Valium en su sistema, acudió al psiquiatra y, respondiendo « no sé » a todas las preguntas, logró obtener un sello que lo eximía. Reflexionando con el tiempo, reconoce que aunque podría haber sido una experiencia interesante, sus amigos solo aprendieron a fumar o a emborracharse.
Una « deficiencia auditiva »
Otro lector decidió eludir el servicio al simular una pérdida auditiva. Durante los « tres días » de evaluación, se presentó informando de un leve zumbido y, tras ser aconsejado por médicos sobre posibles tumores, evitó la conscripción, sin arrepentimientos.
Teñirse el cabello de verde
Un joven, decidido a no hacer el servicio por razones de antimilitarismo, optó por una apariencia rebelde. En una preparación previa a la evaluación, se tiñó el cabello de verde y se presentó a la evaluación en un estado alterado. La estrategia funcionó, y el psiquiatra lo consideró apto para la reforma médica.
Pretextos emocionales
En otro relato, un individuo también utilizó pretextos emocionales para ser eximido, alegando que no podía separarse de su madre. A pesar de dudar de la credibilidad de su argumento, la respuesta terminó con una exención. Este lector luego lamentó no haber participado, reconociendo que hubiera sido una manera de conocer a personas de diversas vidas.
Conclusión
Las historias de elusión del servicio militar reflejan un contexto social y político donde muchos jóvenes buscaban alternativas al deber militar. A pesar de la nostalgia que algunos sienten por no haber participado, las experiencias compartidas ofrecen un vistazo a la resistencia y la creatividad ante una obligación temida. Con el retorno del servicio militar voluntario en Francia, surge un nuevo debate sobre la juventud y su compromiso en cuestiones de defensa nacional.


