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Lou Jeanmonnot y Mathis Desloges durante la ceremonia de clausura de los Juegos Olímpicos de invierno.
La Ceremonia de Clausura: Un Viaje hacia el Futuro
La noche ha caído sobre Vérona, y con ella los Juegos de Invierno de 2026 se cerraron en un ambiente festivo y lleno de promesas. La ceremonia de clausura, titulada “Beauty in Action”, combinó la majestuosidad del ópera con la energía del deporte, dejando una imagen vibrante que miraba hacia los próximos Juegos Olímpicos de 2030 en Francia.
Un Espectáculo Épico
Desde el inicio, el espectáculo fue un despliegue de arte y creatividad. Personajes icónicos como Rigoletto, Figaro y Aïda llenaron el escenario, mientras que sus trajes, diseñados con materiales reciclables, fusionaban tradición y modernidad. Las referencias a Verdi se entrelazaban en una narrativa visual que capturó la esencia cultural de Italia.
Desfile de Portadores de Banderas
La ceremonia también destacó por el emocionante desfile de los porteadores de banderas. Contrario a lo que ocurre en la apertura, aquí cada país estaba representado únicamente por sus porteadores. La representación de Francia fue especialmente significativa, ya que entró en el estadio justo después de Estados Unidos, recordando la próxima sede de los Juegos de 2030 en las Alpes franceses.
El Futuro Brillante de Francia
Lou Jeanmonnot y Mathis Desloges lideraron la delegación francesa, compuesta por 48 atletas. Desloges expresó su entusiasmo antes de la entrada: “Será un momento increíble y ya tenemos la vista puesta en 2030”. Desde las gradas, los atletas capturaron el momento con sus teléfonos, inmortalizando una ceremonia cargada de historia.
Medallas y Celebraciones
Como marca la tradición, las últimas medallas del evento fueron entregadas durante esta ceremonia. En el evento femenino de 50 km de esquí de fondo, la medalla de oro fue para la sueca Ebba Andersson, mientras que en la categoría masculina, Noruega consiguió un trío de medallas, con Johannes Klaebo como destacado.
El ambiente cambió rápidamente con la celebración de 18,000 voluntarios que hicieron posible el evento. La música de Gabry Ponte hizo vibrar a los asistentes, convirtiendo las Armas en una pista de baile moderna y festiva.

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Renaud Muselier y Fabrice Pannekoucke durante la ceremonia de clausura de los Juegos Olímpicos de invierno.
Traspaso del Drapeau Olímpico
El momento más esperado llegó cuando el alcalde de Milán entregó el estandarte olímpico a la presidenta del CIO, Kirsty Coventry, quien a su vez lo pasó a los representantes franceses encargados de organizar los próximos Juegos. La Marseillaise resonó en las Armas, creando un ambiente lleno de emoción y esperanza.
El Camino hacia 2030
El regreso de la bandera olímpica a Francia simboliza el comienzo de una nueva etapa para el país. Con solo 1440 días para los próximos Juegos de Invierno, la emoción y la expectativa han comenzado a crecer. Con la música de Diplo cerrando la noche, se puso fin a una celebración que dejó una huella imborrable en la historia olímpica.



