
MAHSA / Middle East Images via AFP
Foto de un encuentro de manifestantes iraníes en Teherán, el 9 de enero de 2026.
Tras una nueva noche de protestas en Teherán y en todo Irán, el país despierta el 11 de enero en un clima tenso debido a la violenta represión impuesta por el régimen contra los manifestantes.
Recuento de víctimas y represalias
Según la ONG Iran Human Rights, en solo dos semanas de movilización, las protestas han dejado un balance escalofriante de 192 muertos, frente a los 51 reportados anteriormente. Este alarmante aumento sugiere que el número real puede ser mucho mayor, dado que la interrupción de Internet ha dificultado el conteo de víctimas durante la represión.
La organización Human Rights Activists News Agency confirma la muerte de al menos 116 personas, incluidas 37 miembros de las fuerzas de seguridad. Se alerta de que “un massacre está ocurriendo en Irán”. Mientras tanto, la policía iraní anunció que han llevado a cabo “arrestos significativos” sin revelar cifras exactas.
Condiciones caóticas en los hospitales
La movilización ciudadana ha crecido en intensidad, con imágenes de grandes multitudes desfilando en ciudades como Teherán y Mashhad. Los testimonios de los manifestantes dan cuenta de la brutalidad de las fuerzas de seguridad, que han disparado contra personas de todas las edades, causando múltiples muertes y heridos graves.
Los hospitales, en un estado de “caos total”, se han visto desbordados. Activistas han reportado escasez de suministros médicos y un número creciente de heridos críticos. Uno de los manifestantes relató el caso de un hombre de 60 años que sufrió severas lesiones a manos de la policía. Intentaron llevarlo a un hospital, enfrentándose a una situación caótica en el proceso.
Desafío a la censura digital
La represión no se limita a la violencia física; el régimen iraní ha impuesto un “corte” digital sin precedentes, impidiendo la circulación de información y dificultando a los manifestantes organizarse. Desde el jueves, las conexiones a Internet han estado cortadas, lo que incrementa la angustia de ciudadanos y activistas.
La falta de acceso a comunicaciones normales ha hecho que la situación actual sea peor que durante las manifestaciones de 2022-2023, ya que esta vez también se han cortado las líneas de teléfono móvil, complicando aún más la vida diaria y la visibilidad de las protestas.
Reacción del gobierno iraní
Después de días de silencio, el presidente iraní, Massoud Pezeshkian, se pronunció, instando al pueblo a no permitir que los “alborotadores” desestabilicen la sociedad. Afirmó que “manifestar es un derecho del pueblo” y acusó a potencias extranjeras como Estados Unidos e Israel de intentar agravar la crisis.
Con estas tensiones en aumento y la presión internacional intensificándose, la situación en Irán sigue siendo una de las crises políticas más críticas desde la revolución de 1979. Las palabras del presidente reflejan un claro intento de desviar la atención de las causas internas de las protestas hacia supuestos enemigos externos.
La comunidad internacional observa con preocupación la evolución de los acontecimientos en Irán, esperando que la presión por parte de los ciudadanos logre generar cambios significativos en un contexto de represión violenta.


