La producción de houblon en Normandía está en auge gracias a la iniciativa de la empresa Houblonn’Eure. Desde el año 2023, esta empresa ha sembrado cinco hectáreas de houblon en Val-de-Reuil, un lugar que forma parte del polo de agricultura biológica Les Hauts Prés, gestionado por la Agglo Seine Eure. Este es un esfuerzo único en el departamento, que muestra el potencial de la agricultura local.
Los hermanos Vincent y Pierre Lefebvre están al frente de esta emocionante iniciativa. Apasionados por la protección del medio ambiente, han decidido producir houblon bio y local. Vincent, quien trabaja como agente del servicio fluvial y de los ecosistemas en la aglomeración, confiesa que fue gracias a una conversación con La Brasserie des Deux Amants que se les ocurrió ofrecer un houblon cultivado a pocos metros de distancia. “Cà viene del deseo de innovar y de hacer algo que sea sostenible y necesario”, comentan.
Para llevar a cabo este proyecto, empezaron a prepararse desde 2022. Se hicieron preguntas sobre las variedades de houblon que podrían crecer en su región, su susceptibilidad a enfermedades y qué variedades eran más valoradas por los maestros cerveceros. Finalmente, se decidieron por seis variedades: Brewers Gold, Cascade, Chinook, Nugget, Spalter Select y Marynka.
Des lianes de 7 m de largo
Los Lefebvre son miembros de la federación Houblons de Normandie, que agrupa a otros cinco productores de la región. Actualmente, están culminando su segunda cosecha después de haber producido una tonelada de houblon en 2024. “Es una planta que vive alrededor de quince años”, explican. Y añaden que el houblon alcanza su madurez al cabo de tres años. “En abril y mayo, empezamos a enredar las lianas en un hilo y crecen hasta 7 metros de altura. Las flores de houblon aparecen en agosto, y procedemos a la cosecha en septiembre”, detallan.
Luego, en su taller, las lianas se procesan a través de una máquina que separa las hojas de los conos (las flores, según aclaran). Estos se secan a 55 °C durante un periodo que varía de seis a diez horas. Los conos de houblon se transforman posteriormente en granulados, que se venden a los cerveceros locales en sacos que oscilan entre 1 a 5 kg. “Integrar el houblon en las preparaciones de cerveza, de 1 a 15 gramos, aporta amargor, un sabor distintivo y, sobre todo, un poder de conservación”, explican los productores.
Con esta segunda cosecha, los hermanos Lefebvre esperan atraer a más clientes para aumentar el número de trabajadores temporales y, eventualmente, obtener un salario digno de su esfuerzo. “Contamos con un producto que se ajusta a lo que busca el mercado en Normandía. Es bio, local, tiene una huella de carbono reducida, es de alta calidad y su precio es competitivo”, concluyen.
La producción de houblon en Normandía es un ejemplo claro de cómo la agricultura local puede ser tanto sostenible como rentable. La iniciativa de los hermanos Lefebvre demuestra que mediante el trabajo arduo y la pasión por el medio ambiente, es posible crear productos de alta calidad que respondan a las necesidades del mercado. A medida que más agricultores se unan a este movimiento, se fortalecerá la conexión entre el productor y el consumidor, favoreciendo un desarrollo agrícola más responsable y consciente.
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