Un artisan de jouets en bois en Eure : La passion de Laurent Millet
Laurent Millet, un ancien ingénieur de 62 ans, ha encontrado su verdadero llamado en la fabricación de juguetes en Arnières-sur-Iton, en Eure. Su pasión por el trabajo manual y el amor por la madera lo llevaron a dejar atrás una carrera técnica para dedicarse a un oficio que desde niño le había fascinado.
La transformación de un hobby a una empresa
En 2021, Laurent decidió convertir su pasión en un negocio y fundó Actijouet, una pequeña empresa centrada en la creación de juguetes de madera maciza para niños mayores de 36 meses. Antes de lanzarse, se formó como ebanista para asegurarse de cumplir con todos los estándares de seguridad y diseño. Esta preparación fue clave para lograr la perfección en sus creaciones.
A finales de 2021, comenzó a fabricar su primer prototipo, una locomotora. Con la validación de su producto por parte de un laboratorio especializado, comenzó a participar en mercados de Navidad, descubriendo rápidamente que su nicho eran los mercados de creadores y artesanos, donde sus juguetes únicos comenzaban a venderse.
Creaciones únicas y personalizables
Laurent utiliza exclusivamente madera de haya, un material que, según él, es perfecto para hacer juguetes. “Es un madera homogénea que se puede trabajar con gran detalle y no produce astillas”, explica. Cada juguete que produce es desmontable, reparable y personalizable, lo que le otorga un carácter único a cada pieza.
En su taller, Laurent trabaja en dos espacios: uno para las fases más ruidosas y polvorientas, y otro centrado en el ensamblaje preciso de los componentes. Cada nueva creación le lleva casi un año de desarrollo. En 2023, lanzó un tractor con remolque, y en años posteriores, planea introducir un camión de venta ambulante y un char d’assaut, un auténtico desafío técnico.
El desafío del mercado
Aunque el lado creativo de su trabajo lo llena de satisfacción, Laurent reconoce que la competencia con juguetes industriales en el mercado es dura. “Vender juguetes de madera hechos en Francia es complicado”, admite, “pero los padres valoran la calidad y la singularidad de mis productos, que están en un rango de precios de 30 a 50 euros”.
La interacción con los niños y sus padres en cada venta es lo que más disfruta. Para Laurent, la verdadera recompensa es ver a los niños jugar y disfrutar de sus creaciones. Mientras trabaja en nuevas ideas, incluida una excavadora con un brazo telescópico, su enfoque sigue siendo claro: fabricar juguetes que no sean solo objetos, sino experiencias memorables para las futuras generaciones.
