Fromagerías Dischamp: Un tesoro gastronómico en el corazón de Auvernia
Dentro de las frescas cuevas de Saint-Nectaire, en Puy-de-Dôme, Francia, el aroma intenso del queso evoca una tradición que se remonta más de un siglo. Las Fromagerías Paul Dischamp, fundadas en 1911, son el claro ejemplo de cómo una empresa familiar, ahora dirigida por la cuarta generación, ha sabido adaptarse y crecer en un mercado cada vez más globalizado. Con Arnauld y François Dischamp al mando, el enfoque en la exportación se ha vuelto crucial.
Un gigante en la producción de quesos
Dischamp no es una pequeña productora artesanal. Con una producción anual de cerca de 7,000 toneladas de quesos y un equipo de 220 empleados, esta PME (pequeña y mediana empresa) ha logrado destacar frente a gigantes como Lactalis. Además, cuenta con una red cercana de 250 productores de leche, lo que les permite mantener un alto estándar en sus productos. Su factura asciende a 60 millones de euros, consolidándose como un peso pesado en las AOP (aplicaciones de origen protegido) de Auvernia, que incluyen los clásicos Saint-Nectaire, Cantal, Salers y Bleu d’Auvergne.
Nuevas estrategias para la exportación
Desde hace algunos años, Dischamp ha intensificado sus esfuerzos en el ámbito internacional. Actualmente, solo el 10% de su actividad proviene de la exportación, pero la familia Dischamp es consciente de que este es un campo clave para el crecimiento futuro. La empresa ha logrado un crecimiento de dos dígitos y está presente en alrededor de 20 países, incluyendo destinos tan lejanos como Australia, Japón y Canadá.
Desafíos y soluciones logísticas
La exportación no viene sin sus desafíos. En Australia, por ejemplo, el precio puede alcanzar hasta 7 euros por 200 gramos. Este elevado costo no solo responde a la calidad del producto, sino también a las estrictas normas sanitarias y la complejidad logística que requiere el transporte de quesos. Para enfrentar estos retos, Dischamp ha innovado en sus empaques, desarrollando soluciones capaces de prolongar la vida útil del queso hasta cuatro meses, lo que les permite optar por transporte marítimo en lugar de aéreo, reduciendo así tanto costos como impacto ambiental.
Atraer a un público diverso
No solo los expatriados franceses buscan estos deliciosos quesos; Dischamp también se esfuerza por atraer a consumidores locales interesados en la gastronomía francesa. La imagen premium de sus productos ha resonado bien entre los gourmets que buscan una auténtica experiencia culinaria.
Retos en el camino hacia la expansión
A pesar de las ventajas, la conquista del mercado global no es sencilla. Eventos recientes, como el conflicto en el Medio Oriente, han afectado las cadenas de suministro, resultando en cancelaciones de pedidos y aumento de costos. Sin embargo, la familia Dischamp se mantiene optimista de que, una vez estabilizadas las circunstancias, podrán reanudar su expansión ágilmente.
Una mezcla de tradición y ambición
La ambición de Dischamp es clara: aumentar la exportación hasta que represente más del 10% de su ingresos. “No solo vendemos queso, vendemos un pedazo de nuestro territorio, de Auvernia y su rica historia”, afirman los hermanos Dischamp, mostrando su orgullo en la herencia familiar y la calidad de su labor artesanal. Sin duda, Fromagerías Dischamp no solo está llevando el queso francés a rincones del mundo, sino también una parte de su historia y cultura.



