Las noches de cine son perfectas para disfrutar de un buen **pop-corn** y sumergirse en la aventura. En esta ocasión, el domingo por la noche, podemos disfrutar de la película « **En aguas muy troubles** » (2023), la secuela de « **En aguas troubles** » (2018). Este filme, protagonizado por el siempre carismático **Jason Statham**, nos lleva a las profundidades del océano, donde se encuentra un antiguo depredador: el **mégalodon**.
En la primera película, los espectadores fueron testigos de cómo esta aterradora criatura devoraba un **baleineau**, dejando a los científicos en estado de shock. Esta vez, la historia nos presenta a Statham como el héroe que debe enfrentar a estos gigantescos tiburones que atacan a los **investigadores** sumergidos en el abismo del océano. Con una mezcla de acción, tensión y un toque de humor, « **En aguas muy troubles** » promete no sólo atemorizarnos, sino también hacernos reír.
La pregunta del millón es: ¿es realmente **razonable** este tipo de película? Con 1,6 millones de espectadores en cines, parece que la propuesta ha sido bien recibida. El director **Ben Wheatley** utiliza un enfoque divertido, recordando clásicos como « **Jurassic Park** », haciendo que el espectador se pregunte si lo que está viendo podría ser una posible realidad. A medida que el largometraje avanza, las sorpresas y los giros inesperados mantienen al público al borde de sus asientos.
De muy grandes dientes
Los **mégalodons** fueron criaturas que realmente existieron, y desaparecieron hace aproximadamente tres millones de años. A pesar de su extinción, este antiguo tiburón ha dejado un legado fascinante: sus **dientes**. No contamos con esqueletos, ya que su estructura es de **cartílago**, pero los **científicos** han podido reconstruir su impresionante mandíbula, la cual sigue siendo objeto de estudios debido a su tamaño asombroso.
El término **mégalodon** proviene del griego y significa “muy grande diente”. Esto es fascinante, ya que los investigadores han podido comparar estos dientes con los del conocido **gran tiburón blanco**, un pariente moderno. Aunque ambos comparten similitudes en forma, los dientes de los mégalodones eran considerablemente más **grandes**.
Según estudios, la **mandíbula** del mégalodon podía abrirse hasta 20 metros de alto, y su longitud alcanzaba aproximadamente 18 metros, equivalente al tamaño de un **camión**. Tenía una notable musculatura y contaba con 250 dientes afilados, lo que le permitía desmembrar cualquier presa. Esto lo convierte en uno de los depredadores más temidos de la **prehistoria**.
Los paleontólogos han descubierto evidencia de su existencia a través de **marcas** de dientes en fósiles de **ballenas** y **lamantines**. El baleineau que se presenta en el film es solo un aperitivo para estos gigantes. En « **En aguas muy troubles** », se hace referencia a los mégalodones como “Megs”, simbolizando su dominio en los mares. Sin embargo, es importante recordar que este thriller marino tiene su base en un verdadero monstruo del océano que, de haber existido hoy, podría haber devorado a Jason Statham sin dudarlo.
« **En aguas muy troubles** », película de acción estadounidense de Ben Wheatley, 2023, 1h56, con Jason Statham y Jing Wu, este domingo por la noche a las 21h10 en TF1.
