
La crisis política desencadenada por el M5S en pleno verano también corre el riesgo de frenar una serie de medidas en marcha, empezando por ese “pacto social” mencionado varias veces por Mario Draghi. Hablamos del recorte de la cuña fiscal-contributiva, que tras años de anuncios, ahora parecía encauzarse hacia una realización real. Pero también estamos hablando del relanzamiento general de las políticas laborales activas, teniendo aún el Ministerio de Trabajo que aclarar varios aspectos de implementación, comenzando por el papel de los particulares y los fondos interprofesionales. Luego está la discusión abierta sobre un fortalecimiento del cigarro “obvio” (dadas las consecuencias de la guerra en Ucrania) y el despegue del sistema dual. Pero vamos en orden.
Corte de cuña
Tras la presión de los interlocutores sociales y el visto bueno de prácticamente toda la arcada parlamentaria, el Gobierno de Draghi ha decidido, en la próxima ley de presupuestos, actuar (por fin) sobre el recorte del coste laboral. Según las primeras simulaciones de los técnicos del Mef, en este momento estarían sobre la mesa 4-5 mil millones para la operación; y se supone que la intervención se concentrará en los tramos de renta media-baja, por tanto por debajo de los 35 mil euros, para hacer un poco más tangible la medida en la nómina. Al fin y al cabo, la necesidad de reducir la cuña fiscal-contributiva es ahora una urgencia compartida, también porque, como recordaba recientemente la OCDE, ha llegado a picos insostenibles: estamos en el 46,5%, cerca del 50%, si sumamos las cargas sociales y contribuciones. Estamos al 60%, como adelantaba este periódico, si nos referimos a la masa salarial. En definitiva, un lastre que ya es insostenible (e indefendible). No es casualidad que la propuesta contundente de Confindustria sea una intervención estructural sobre la cuña de los 16.000 millones que tendría la ventaja de poner en el bolsillo de los trabajadores hasta 35.000 euros de renta de 1.223 euros, es decir un mes extra de salario.
El debate sobre salarios mínimos y contratos
La crisis del gobierno, de hecho, también frena el debate sobre el salario mínimo y los contratos. En la última reunión con los agentes sociales, el ejecutivo de Draghi anunció su intención de intervenir para aumentar los salarios. La hipótesis de trabajo contemplaría la extensión del Tec, tratamiento económico global, de los contratos líderes de los sectores productivos individuales. Una propuesta divisoria, y que, según algunos expertos, desmantelaría nuestro sistema de negociación colectiva, que la propia Europa ha citado recientemente como buena práctica.
Relanzamiento de pólizas activas
Incluso en el frente de la política activa, un ejecutivo “en crisis” no es muy incisivo. El programa Gol (Garantía de Empleabilidad de los Trabajadores) arrancó, en el papel, con los actos preparatorios. Pocas regiones han iniciado las acciones previstas. La meta es llegar a por lo menos 300.000 interesados en Gol para diciembre (incluso el gobierno hablaba de 600.000). Pero en este caos político, podrían surgir sorpresas.
El tema Cig
Junto con las políticas activas, también discutimos Cig. En estos primeros meses del año, la reforma de Orlando, vigente desde enero, mostró más sombras que luces; y el gobierno de Draghi ya ha tenido que intervenir con varias excepciones que costaron unos 400 millones. Si continúa la guerra en Ucrania y se corta aún más el gas de Rusia, las empresas se arriesgan a ralentizaciones muy severas (en septiembre se corre el riesgo de tener que decidir qué códigos Ateco pueden seguir funcionando, y cuáles cerrar). De ahí la necesidad de reforzar el cigarro “descuento”, aquel que no contempla el pago de aportes adicionales. Pero incluso aquí, necesitamos un gobierno “en la silla de montar” para decidir.



