
Italia es el piloto trasero a nivel europeo por la tasa de mujeres ocupadas, igual al 52,1% (en el cuarto trimestre de 2022), más de 13 puntos por debajo de la media de la UE (65,3%). Italia es también el último país por tasa de fecundidad en Europa: 2022 marcó el récord histórico negativo de 392 mil recién nacidos. Existe una conexión entre ambos fenómenos, si consideramos, por ejemplo, que después del nacimiento de un hijo casi 1 de cada 5 mujeres (18%) entre 18 y 49 años deja de trabajar y solo el 43,6% permanece empleada (29 % en el Sur e Islas). En esencia, en demasiados casos las mujeres se encuentran ante la alternativa entre el trabajo y la maternidad, gracias a la falta de servicios de bienestar, junto con una organización del trabajo y la vida familiar que las penaliza.
La dificultad de conciliar trabajo y cuidados lleva a dejar el trabajo
El principal motivo por el que las trabajadoras dejan de trabajar cuando nace un hijo, según explica un reciente informe Pluss del Inapp, está vinculado a la necesidad de conciliar trabajo y cuidados (52%), seguido de la no renovación del contrato o el despido (29%) y valoraciones de oportunidad y conveniencia económica (19%). Es necesario volver a reflexionar sobre estos datos con motivo de los Estados Generales de la natalidad. “La maternidad sigue representando una causa estructural de la caída de la participación femenina en el mercado laboral -explicó el profesor Sebastiano Fadda, presidente del INAPP-, es un fenómeno que tiene fuertes efectos demográficos y económicos”.
Ipsos: la brecha de género se amplía al tener hijos
La encuesta de Ipsos para Save the Children titulada “los equilibristas” también investiga la relación entre la participación femenina en el mercado laboral y la fecundidad, subrayando cómo en 2022, a pesar de un ligero descenso, la brecha laboral entre hombres y mujeres es del 17,5%, y el La brecha es mucho mayor en presencia de hijos: en el grupo de edad de 25 a 54 años, si hay un hijo menor, se eleva a 34 puntos porcentuales. Las diferencias geográficas y las calificaciones educativas pesan. En el Sur, el empleo de mujeres con hijos se detiene en el 39,7% (46,4% si no hay hijos), contra el 71,5% en el Norte (78,9% sin hijos). Las madres graduadas trabajan en el 83,2% de los casos, pero las trabajadoras son mucho menos entre las que tienen bachillerato (60,8%) y bajan al 37,4% con solo bachillerato.
Un tercio de las empleadas tienen un contrato a tiempo parcial
El 32% de las trabajadoras trabaja a tiempo parcial (frente al 7% de los hombres), pero si hay hijos menores la proporción sube al 37% (frente al 5,3% de los padres), y con casi la mitad de estas madres (15%) obligadas en un trabajo de medio tiempo involuntario.
Las renuncias corresponden mayoritariamente a mujeres (71,8%)
Los datos que recoge la Inspección Nacional del Trabajo sobre renuncias también ven penalizadas a las mujeres: en 2021, de las 52.436 validaciones, 37.662 (71,8%) se refieren a mujeres y 14.774 (28,2%) a hombres, y el porcentaje de mujeres sube por encima del 81% entre jóvenes hasta 29 años. Si entre los hombres la mayoría de las dimisiones (78%) está ligada al cambio de empresa y solo un 3% a la dificultad de conciliar trabajo y cuidados, para las mujeres esta dificultad supone el 65,5% de los motivos de abandono. Al fin y al cabo, en el día a día, son las madres las que dedican la mayor parte de su tiempo al cuidado de sus hijos: según la investigación, 16 horas frente a las 7 de su pareja.




