
El mejor momento del maratón de Sifan Hassan fue, por supuesto, cuando lo ganó. El segundo mejor momento fue cuando se estiró en el camino.
Ese estiramiento se hizo a medias, con prisa y de mala gana. No se parecía en nada a las películas de estiramiento que ves en momentos en los que crees que serías una persona más saludable/más feliz/mejor si tan solo te estiraras. En esos videos siempre ves a alguien con ropa de yoga perfecta cubriendo sus piernas con la parte superior del cuerpo. Ella sonríe vagamente al horizonte, ¡estirarse es tan agradable! Intentas imitar eso, pero no llegas ni la mitad de lejos y tu sonrisa es una mueca.
Por eso fue tan bueno ver a Hassan estirarse. Esta campeona absoluta, esta maravilla del mundo, se paró torpemente con el tobillo sobre la rodilla. Después de unos segundos la viste pensar: no importa. Al igual que la gente normal, también se estiran.

