
Un restaurante en De Koog, Texel, se ve obligado a cerrar sus puertas durante dos meses después de haber sido descubierto por la Inspección de Trabajo por varias infracciones. Entre otras cosas, el personal no recibía salario alguno o se les pagaba en efectivo.
Además, el empleador no tenía en orden la administración de sus empleados. Como resultado, la Inspección de Trabajo inicialmente no pudo comprobar adecuadamente si todos cumplían las normas.
Multa de 10.000 euros
Durante esa primera inspección, en agosto de 2021, se le impuso una multa de más de diez mil euros. Además, ya se advirtió que el restaurante podría cerrar si la situación no mejoraba.
La inspección volvió a visitarlo en julio de 2022, pero ni siquiera entonces se disponía de una administración fiable. También se supo que a un empleado no se le pagó su salario y que a otro se le pagó en efectivo. Se impuso otra multa, pero aún no fue necesario cerrar la tienda.
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En mayo de 2023 salió a la luz una nueva infracción. A dos empleados tampoco se les pagó su salario y un tercero sólo tuvo conocimiento de su dinero dos meses después de haber recibido el salario. En ese momento el local estaba lleno para la inspección, por lo que el restaurante ahora tendrá que cerrar durante dos meses.
Además de estas infracciones, la empresa recibió casi 20.000 euros en multas por otras infracciones. Esto se debió en parte a la Ley de Horas de Trabajo, que determina con qué frecuencia las personas pueden trabajar y en qué horarios, y a la Ley de Empleo para Extranjeros, que otorga derechos a los empleados extranjeros.


