
MAGALI COHEN / Hans Lucas via AFP
Sébastien Lecornu le 28 janvier à Paris.
El salvamento del presupuesto y la estabilidad política
El día 2 de febrero, el primer ministro francés, Sébastien Lecornu, logró evitar dos motions de censura que amenazaban su cargo, consiguiendo así la aprobación del presupuesto nacional. Este resultado, inesperado hace unas semanas, le asegura su permanencia en el cargo, aunque a costa de ciertas concesiones, incluyendo el uso del controversial artículo 49.3, del que había prometido no hacer uso.
Fracaso de las motions de censura
La primera motion, presentada por La France insoumise, los ecologistas y los comunistas, recibió solo 260 votos, muy por debajo de los 288 necesarios. La segunda, impulsada por el Rassemblement National, consiguió aún menos, con solo 135 votos. Estos fracasos eran previsibles, dado que el Partido Socialista, a pesar de ser oposición, había anunciado su decisión de no apoyar las motions, aburridos por el estilo de negociación del gobierno.
Reacciones en el panorama político
Las críticas de la izquierda y la extrema derecha
Desde la izquierda, las reacciones fueron violentas. El coordinador de La France insoumise, Manuel Bompard, no dudó en calificar el presupuesto obtenido por los socialistas como una “embrouille,” sugiriendo que carecía de componentes realmente progresistas. La diputada ecologista Sandrine Rousseau recordó que el PS, aunque en oposición, debería mantener una postura coherente.
Desde la extrema derecha, Marine Le Pen criticó vehementemente a Lecornu, acusándolo de usar “el carnet de cheques de los franceses” para “comprar” al PS, insinuando que todos estaban pagando para que él se mantuviera en el poder. A pesar de la presión del Rassemblement National para forzar una disolución de la Asamblea Nacional, sus esfuerzos no lograron el efecto deseado.
Desilusión desde la derecha
Incluso los aliados del gobierno, como el grupo de Los Republicanos, expresaron su descontento. Laurent Wauquiez, líder de los diputados de esta formación, afirmó que el presupuesto no era satisfactorio y carecía de medidas significativas para reducir el gasto público. La exministra Agnès Pannier-Runacher también mostró su desconfianza, sugiriendo que el presupuesto no estaba preparado para afrontar el futuro adecuadamente.
Perspectivas para el futuro
A pesar de las críticas, Lecornu ha logrado stabilizar su posición y se perfila como un primer ministro con posibilidades de mantenerse en el cargo hasta 2027. Recientemente expresó que “hay que saber terminar una crisis política”, y celebró que Francia “por fin” contara con un presupuesto, el cual describió como un “compromiso parlamentario,” señalando que logra integrar amendamientos de todos los grupos.
Con el drama del presupuesto aparentemente cerrado, el camino queda despejado para nuevos debates y desafíos políticos que se avecinan en el horizonte. La atención ahora recae sobre cómo este presupuesto influirá en la gestión gubernamental y la estabilidad del Ejecutivo en un contexto político cada vez más polarizado.



