
La ex primera ministra Sophie Wilmès (MR) no escatimó críticas el domingo al presidente de su partido, Georges-Louis Bouchez. Le reprendió por haber incorporado al político de ultraderecha Noa Pozzi y también señaló a Bouchez que no puede combinar su papel de presidente del partido con el de viceprimer ministro. Ese doble lavado de burbujas no surgió de la nada, pero aun así golpeó duramente a Bouchez. El politólogo Dave Sinardet pone las cosas en perspectiva: “La autocracia de Bouchez irrita”.
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