
¿Qué le diría el Papa a un católico LGBT “que ha sufrido el rechazo de la Iglesia”? Pues Francisco responde: «Quisiera que lo reconocieran no como ‘rechazo de la Iglesia’, sino como ‘personas en la Iglesia’. La Iglesia es madre y llama a todos sus hijos a reunirse. Tomemos por ejemplo la parábola de los invitados a la fiesta: ‘los justos, los pecadores, los ricos y los pobres, etc.’ (Mateo 22: 1-15; Lucas 14: 15-24). Una Iglesia ‘selectiva’, de ‘pura sangre’, no es la Santa Madre Iglesia, sino una secta». Esta es la respuesta (escrita) de Bergoglio a tres preguntas del padre jesuita estadounidense James Martin sobre los católicos LGBT.
La apertura histórica de 2013: “¿Quién soy yo para juzgar?”
No es la primera vez que Francisco dirige palabras de apertura a los derechos de los homosexuales, como lo hizo el pasado mes de enero cuando dijo a los padres de niños homosexuales: “Nunca condenen a un niño”. Desde el comienzo de su pontificado, Francisco usó palabras de apertura y aceptación hacia los homosexuales. En el vuelo de regreso de Brasil en julio de 2013 preguntó: “Si alguien es homosexual y busca al Señor, ¿quién soy yo para juzgarlo?”. Y añadió: «No debemos discriminar ni marginar a estas personas, lo dice también el Catecismo. El problema para la Iglesia no es la moda. Ellos son hermanos. Cuando alguien se pierde así, hay que ayudarlo, y hay que distinguir si es buena persona».


