
El hecho de que el padre Khaled amenazara de muerte a sus hijos e hijas no era nada nuevo; según la familia, era su forma de desahogar su ira. Pero el 27 de mayo la amenaza se hizo realidad. Khaled asesinó a su propia hija, Ryan, de 18 años, en Knardijk, en Lelystad. Él mismo huyó del país, sus hijos Muhanad (22) y Mohammed (24) volvieron a comparecer ante los tribunales el viernes por su presunto papel en la muerte de su hermana.
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