
La Autoridad Holandesa de Seguridad de Productos de Consumo y Alimentos (NVWA) ha iniciado una investigación sobre tres búfalos de agua infectados con la fiebre aftosa en Hönow, Alemania, justo al noreste de Berlín. Un primer análisis de riesgos muestra que en las últimas seis semanas no se ha trasladado ningún animal desde esa zona a los Países Bajos, pero es posible que se hayan producido “importaciones indirectas”, escribe la ministra de Agricultura, Femke Wiersma, en una carta al Parlamento.
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