
El número uno de RedBird se mueve personalmente solo en las circunstancias más delicadas o urgentes. Todo lo demás queda en manos de la dirección, que será evaluada al final de la temporada
En términos prácticos, fue un golpe y una fuga, pero confiar únicamente en el tiempo como parámetro sería un error. El bombardeo de Gerry Cardinale en Milán para hablar del estadio –el nuevo estadio– es muy relevante, y no sólo a nivel simbólico. El número uno de RedBird en apenas una hora -entre las 18 y las 19 horas del miércoles- dejó claro a todos los interlocutores que pretende actuar personalmente, en caso de ser necesario, para agilizar el proceso de la nueva planta rossoneri. Y para ello, se reunió con la primera oficina municipal y regional.

