
Solo mejoras imperceptibles: el último seguimiento de la Contabilidad del Estado sobre las políticas de cohesión 2014-2020 muestra que, a finales de febrero, los pagos relativos a los fondos estructurales alcanzaban el 61,7 % del valor de los programas (entre la cofinanciación comunitaria y nacional ) frente al 60,6 % a 31 de diciembre de 2022. Mucho peor se ha hecho en términos absolutos en relación con el Fondo de Desarrollo y Cohesión, que contiene recursos nacionales, aunque ha habido una cierta aceleración en los últimos meses. En este caso el desempeño es del 23,2% (16,8% la cifra de diciembre) pero la mejora es atribuible casi exclusivamente a las intervenciones de los Municipios para la eficiencia energética y el desarrollo sostenible financiadas por el decreto de crecimiento de 2019.
Sumando los dos hilos principales, el europeo y el FSC, llegamos a una proporción de pagos en programas equivalente a alrededor del 41 por ciento. Ligeramente mejor que el 34% registrado en el último informe sobre el estado de implementación de la política de cohesión, publicado por el gobierno sobre la base de datos a 31 de octubre de 2022.
Los datos de la Oficina de Contabilidad permiten comparar los gastos también por objetivo temático de los programas. Va desde el 93,6% de avances en investigación e innovación hasta el 48% de intervenciones para la protección del medio ambiente y el uso eficiente de los recursos naturales.
Volviendo al Fondo de Desarrollo y Cohesión, hay partidas de intervención claramente rezagadas como el Fondo “Crecer en el Sur” (2,7%), los distintos contratos de desarrollo institucional (5%) y las intervenciones de infraestructuras sociales en el Sur financiadas en la ley de presupuesto de 2020 (12,3%).



