
El ascenso y la caída de Savio Nsereko: un fantasma en el campo, una presencia fija en los lugares de reunión de luz roja. Y esa vez ideó un plan tragicómico
Durante semanas, el hombre ha estado viajando por Tailandia, anda corto de dinero. Pasa las noches en esas habitaciones de luces tenues y miseria esparcida como polvo sobre una alfombra sucia. En las mesas, hombres brutales con los párpados hinchados, largas barbas y una foto olvidada en algún lugar de sus carteras. En la penumbra una anciana se desnuda aburrida, con gestos perezosos y mecánicos.
